Capítulo XIX
Hola Mentado JoséToño;
Como ya se esta haciendo tradicion, me gustaria publicamente agradecer las cartas de felicitacion que me envian, en esta ocacion quisiera mencionar las de mis hermanitos Betío Martínez y Oscarito Barrientos, el primero, un hermano que se ha re-encontrado con nosotros desde Virginia y quien ya visito mi humilde paginita, el segundo desde Dallas, Texas y quien me cuenta que fue a traves de otro hermano salvaguanatrucha que se dio cuenta sobre este Tigrito y su Mito y me dice gozar mucho con estas mis “babosaditas” que le hacen regresar a los tiempos tan bellos de su infancia alla en la tierra linda, a ellos pues especialmente y a todos mis hermanitos lindos que encuentran algo de valor en estos mis escritos, dedico este capitulo con mucho orgullo y honor.
Chetoñin: Como te conte en mi carta anterior, varias personas fueron arrestadas por “delitos contra la sociedad”, los que podian pagar la multa, salian (despues de firmar un papel que les obligaba a no decir nada en contra de la Menchita ni contra su partido), los otros, tuvieron a fuerza que pasar varios dias mas en las apestozas y sucias bartolinas de mi pueblo. La colera contra la Menchita se fue agrandando entre la poblacion que veia en ella a una oportunista y descarada a quien, solo le importaba enriquecerse y sentirse la divina garza. Afortunadamente, despues de ese cabildo, no se veia ni oia nada de ella, El Tigre y yo, comentabamos que conociendo lo sinverguenza que ella era, no deberiamos sentirnos muy confiados pues, ella era capaz de hacer cualquier cosa, por tal de mostrar su egocentrismo e inseguridad y nos deciamos que de seguro el silencio era por que algo nefasto estaba tramando y que deberiamos estar alerta! La abuelita de la Chayo se murio y esta, junto a la Marta (su hermana), su tia Paula con su marido Casildo y las 2 cipotas, tuvieron que irse rapidito para Sensuntepeque; la Chayo llego corriendo a mi casa a darme la noticia y a pedirme que fuera a la sastreria de don Victor (QEPD), a traer al Tigre. Asi lo hice, volando nos fuimos cuesta abajo en la callesuela que llevaba al caserio adonde vivia la Chayo, cansados, sudados y jadeantes llegamos justo a tiempo de que se fueran para el desvio del pueblo a tomar una “directa” que les llevaria mas rapido hacia San Salvador. La Marta le pidio al Tigre que no dejara de llegar a dormir pues, ellas se ivan a quedar en Sensuntepeque hasta despues del novenario y que alguien tenia que darles de comer a las gallinas y al “tizon”, ademas echarle agua a las plantitas, El Tigrito acepto y le prometio que siempre iria a dormir ahi, la Chayo se me acerco y me dijo suavemente al oido que le “vigiara” al Tigre, enseguida se avalanzo sobre el, agarrandole de la mano y jalandolo hacia la vereda que les conduciria a la calle. Yo me fui con ellos, en el camino pude apreciar como ambos se demostraban su amor, a traves de besos y caricias candentes, expresivas de todas las emociones que en sus pechos guardaban. Una camioneta de “Las Flecha” llego y con la preciada carga, se alejo hasta ya no poderse ver. Eran como las 2 de la tarde y El Tigre me sugirio que nos fueramos a la piscina del pueblo, como era dia de escuela y de invierno, esta estaba vacia, apenas se veian unas 2 lavanderas alla en la parte mas arribita del rio, cerca del segundo puente de la linea del tren, asiesque, decidimos bañarnos chulones. El Tigre me pidio que fuera a hacerle compañia por las noches. Como la casa de la Chayo no tenia electricidad, teniamos que encender una lampara de aceite y para “divertirnos”, saliamos al patio a sentarnos en las bancas abajo de los palitos de tiguilote a profundizar nuestros conocimientos “filosoficos’ entablando largas y amenas conversaciones sobre los temas que atribulaban nuestras “jovenes” existencias, tratabamos tambien, de encontrar las respuestas a todas las interrogantes que apretujaban nuestros intelectos. Ante nuestra presencia nocturnal,el hermosisimo cielo de las noches guanacas, se revestia de un bello manto negro aterciopelado, salpicado con las estrellas mas brillantes que la via lactea tiene que ofrecer, haciendo que lograramos convenir sobre la idea y concepto de fraternidad, humildad, sentido de cooperacion y solidaridad que por siempre enmarcarian nuestras existencias. En esos ratos nocturnos, repasabamos los momentos que habian enmarcado nuestras esencias, asi, recordabamos a la niña Lety y sus interesantes concepciones de organizacion y deseo de hacer las cosas que nos enseño. Temprano en una de esas mañanas, justo minutos despues del “quiquirequeo” de los gallos de nuestros campos, llego hasta el porton del barandal de la casita de la Chayo, nada menos que ..... la Rosita!!! (la hermana de la Menchita), ahi, posada debajo de las ramas del palito de tapaculo, y ante los ladridos del “tizon” (que amenazaba con arrancarle una pierna de un solo mordizcon) gritaba el nombre del Tigre, aquel salio a ver quien era, yo desde una ventana que me cubria contra la imterperie con un plastico de varios colores, pude verla. Apenas habian pasado unos 4 ó 5 meses desde la bulla de su embarazo, sinembargo su figura, no demostraba ninguna protuberancia que indicara preñez alguna, ellos platicaron por algunos minutos y, cuando yo sali, ella me saludo como si hubieramos sido unos grandes amigos. Con bastante suspicacia vi varias veces hacia su estomago (tratando de encontrar algun vestigio de su embarazo), pero, no pude encontrar evidencia que me indicara que pronto, ella seria mama!, me fui para mi casa a comer y seguir hacia el tercer ciclo, ellos se quedaron platicando y El Tigre me aseguro que iria a mi casa para el almuerzo. Como no llego, yo pense que de seguro estaba muy ocupado en la sastreria y no me preocupe mucho pero, al caer la noche, me fui para la casa de la Chayo y que vas a creer Chepito?, la mentada Rosita todavia estaba ahi y El Tigre hijuelamazorca, estaba bien dormido. Si no queres, no durmas aqui Monsiour! (me dijo ella), si, creo que es lo mejor! (le respondi), y cuando me encaminaba para mi casa, salio corriendo El Tigre silbandome; ya cerca, me dijo: “Mira Monsiour, no se que hacer con esta, man?”, fijate que no se quiere ir para su casa, dice que se va a quedar conmigo por que siempre me ha querido y que soy el hombre que ella siempre deseo!, uta Tigre!, tene cuidado papa (le dije), yo que vos, no le creyera ni m...angos! Armado de valor, me pidio que le acompañara. Ya en el patio de la casita, le dijo a ella que se tenia que ir por que, el no dormiria ahi!, con este argumento y despues de algunas “bravucadas” de ella, accedio al fin irse. Minutos despues, El Tigre y yo, nos fuimos tambien para el pueblo. Uta Chetoniño!, fijate que el dia siguiente, en el tercer ciclo, andaba la regazon que en la noche anterior, habia llegado la guardia a “catear” la casa de la Chayo, buscaban -decian algunos- a la Rosita pues, la Menchita habia denunciado al Tigre como quien la habia violado y raptado! Por pura suerte, don Cayetano Lopez (quien era el juez de paz en esa epoca) habia visto al Tigre en su tienda, como a eso de la 1 y media de la noche cuando, mi amiguito llego a tocarle la puerta para comprarle unas “yodoclorinas” pues a la Nora le habia dado una diarrea que la hacia gritar del dolor!, esto le valio al Tigre cuando la guardia llego a preguntarle por la Rosita, pues el les conto que habia dormido en el pueblo y que don Tano, les podia confirmar que era verdad. Asiesque, la Menchita no pudo joder al Tigre! El siguiente domingo, fuimos a comer pupusas adonde la niña “Tey”, como ella siempre quizo que El Tigre se hiciera novio de su hija Zoila, le tiro la invitacion de ir al lago de Coatepeque a pezcar al dia siguiente, “fijate Tigrito que vamos a ir bastantes en el “pickup” de Efrain “frijol”, animate hombre!” Este, me pregunto que si queria ir yo, ante lo cual la niña “Tey” se metio diciendo: “Vamos Monsiour, asi usted se queda con la Gladys (su hija menor), va a ver que bien chivo la vamos a pasar!”. Me anime y acepte la invitacion, el lunes sali de mi casa como de costumbre y al llegar a la esquina de la barberia de don Cristobal Huezo, sali zumbado para el palo de maquilishuat que estaba enfrente de la cantina de la Imeldona pues, ahi era el punto de reunion. Nos fuimos bien contentos en aquel pequeño pickup, unas 14 personas, aparte de “frijol”,. Llegamos al lago, ahi cerca del lado de la isla de los Lopez y Lopez, como a las 8 y media de la mañana y aun se podia sentir la frescura del amanecer en nuestros cuerpos que, de vez en cuando eran estimulados por las gotas de rocio que se desparramaban de las hojas de los gigantes arboles de la orilla del lago o por las refrescantes corrientes de aire que zigzageantemente bajaban de los volcanes Izalco, Negro y Santa Ana. La niña Tey, escogio el lugar para acampar, una aplanada bien grande llena de grama y rodeada de palos de pino, cipres, eucaliptus y una que otra caoba, mas cerca del lago, habian manglares y hasta unos aceitunos. Justo a la orilla del lago y un poco adentro de este, el zacate alto y de color verdeamarillo era el que reinaba. La niña Tey, se puso inmediatamente a tender las hamacas, saco un tul grandote que se habia llevado y le pidio a Joaquin “tortuga” que se encaramara a los palos para amarrar los lazos, mando a los cipotes (incluyendo sus 2 hijas) a que fueran a traer leña, a su hijo mayor (David), le dijo que le trajera unas piedras grandecitas para poner la olla y asi, empezo la actividad en aquel apacible lugar que pronto dejaria de serlo (por lo menos durante ese dia). La cosa era, dar todo lo que uno pescara en la mañana para hacer la sopa y todo lo que se lograra pescar despues de eso, era para el pescador. Bueno Chepitorio, ahi te sigo contando mas sobre este bolado en mi siguiente carta, oyiste? Saludame a la Dinorita y a los cipotes.
Salú,
El Monsiour.