Capítulo XXVII
Hola Chepe Toño:
Y como has estado brother?, te ruego me disculpés la falta de cortesía de mi parte, al no haberte preguntado ultimamente, acerca de la Dinorita y tus hijos, la verdad brother es que, he estado bien ocupado trabajando en UNISAL, para tratar de “Establecer la Diferencia” ahora que miles de nuestros hermanos allá en la tierra linda, necesitan que les echemos una mano, mientras ellos mismos -con la típica característica de nosotros los salvaguanatruchas- con empeño, tezón y trabajo duro, logran levantarse y emprender el camino hacia la reconstrucción de nuestras tan “pisoteadas” existencias. Nuestro “paisito” se levantará y muy pronto logrará volver al puesto que le pertenece, a la vanguardia en Centro América en todos los ámbitos, lo verás Chepito...!!!
Bueno, ahora te sigo contando sobre nuestro amigo El Tigre:
Al día siguiente fuimos a platicar con la niña Laura Carranza quien, le dijo al Tigre que no tenía en ese momento ningún apartamento disponible pero que, dentro de poco tiempo habría uno pues, el profesor que lo ocupaba, había sido mandado hasta una escuela mixta de Estanzuelas, como castigo por haber participado en la huelga de ANDES 21 de Junio, “esperame unos diítas oyiste?” (le pidió ella).
Despues de algún tiempo, El Tigrito, ya no se hizo presente a la sastrería de don Victor (QEPD), ni siquiera a mi casa, logicamente, me extrañé un poco y fuí a buscarle a su “cuartito”, la Nora me dijo que aquel, solo llegaba a dormir y que, no sabía nada más. Al ir de regreso, cabal enfrente de la casa de don Pedrito Cañas, me encontré con “Tilinte”(QEPD) quien muy sonriente -como siempre- me preguntó si iva a ir a jugar esa tarde, a lo que yo le respondí que iría si encontraba al Tigre primero, ah! (me dijo) y por que no vas al dormitorio público?. Adonde decís? (pregunté). Al dormitorio público Monsiour!, que no sabés que aquel está enseñándole a leer a los cipotes huérfanos? Con mucha sorpresa, satisfacción e incredulidad, escuché aquellas palabras de “Tilinte”(QEPD) y me encaminé al dormitorio público, adonde, sentado en una cama de pitas sin cobijas ni almohada, mi amigo (haciendo caso amiso de las picadas de las miles de pulgas, apretujadas en los rincones entre la madera y las pitas) deletreaba la palabra sagrada: M-A-M-A!!! enfrente de unos 6 cipotíos chorreados y hambrientos quienes haciendo a un lado su hambre y frio, se prestaban bien afanosamente a repetir. El Tigre no me había visto llegar, fué hasta que uno de los cipotíos se me quedó mirando con una sonrisita tímida que delató mi presencia, despues de unos minutos a las espaldas de aquel, que hacés aquí Monsiour? (me preguntó), pues te ando buscando man! (respondí), como ya tenés varios días de no llegar a mi casa, ni de ir a trabajar, pensé que algo te había pasado!, no papá (me respondió), lo que pasa es que, como ya no tengo necesidad de ir a trabajar, he decidido hacer algo de provecho para los que tienen menos que yo, voy a enseñarles a leer a estos cipotes, para que puedan superarse y mejorar sus oportunidades de llegar a ser alguien!, uta papá, eso está muy bueno!, me gusta mucho lo que has decidido!
Me alejé de ese lugar con una alegría y gozo en mi corazón, llevando algo en mi alma que me hacía sentir orgulloso de ser amigo del Tigrito.
Una mañana, hubo un rumor que se regó rapidamente en el pueblo, en el casino de don Tino, en la sorbetería, en la peluquería de Mingo, en el mercado, en el tercer ciclo, en el estadio, en fín, por todos lados se hablaba y comentaba el chambre de lo que había pasado la noche anterior, resulta que, El Tigre, con La Momia y Alfonso “El Peche”, se habían acercado al velorio del abuelito de Neto “Pacún”, en la casa de la niña Abelina Contreras, con el propósito de ir a “viguiar” a las “Popotito” quienes junto con sus papás (que eran bien amigos del difunto), estaban ahí desde la tarde, ayudando a barrer la casa, a amarrar los tamales, a poner las sillas, a acarrear leña para preparar el café y hasta a encender las velas. Como no había mucha actividad nocturna en el pueblo, muchos “tunantes”, varios “chiviadores”, algunos jugadores, los siempre borrachitos y vagos, se hicieron presente y enmedio de los familiares y amigos del difunto o de su familia, ese rincón de ese barrio de mi pueblo, apareció como “cobrando vida” (aunque fuera solo por una noche y en esas circunstancias!), varias casas vecinas mostraban focos y luces eléctricas en sus aceras y andenes, muchas personas del vecindario habían sacado sillas para compartir con los transeúntes y para brindar descanso a los que desde los caseríos y cantones habían llegado a la vela, la niña Chila había llevado su canasto con su venta de dulces, chicles, fósforos, gallitos, mentas, garrapiñadas, quiebradientes y por supuesto cigarros, si hasta parecía fiesta, fijate Chepito!
Pues, como te decía, el chambre era conocido por todos lados y no había esquina, calle o parte del pueblo adonde no se oyera de eso. El chambre era sobre lo que había pasado durante la vela en la casa de las “Popotito”; Yo lo supe por fuente fidedigna (me lo contó El Tigre) y es que, aquellos se habían puesto de acuerdo ya con las 2 hermanas y la prima de ellas, es decir, las 3 “Popotito” para verse ahí en el velorio. Según me contó mi amigo, ellos llegaron como a eso de las 8 de la noche y aquellas, al nomás verlos, se fueron para afuera de la casa con el pretexto de que adentro hacía mucho calor, le dijeron a su mamá que estarían ahí afuera y que si acaso, irían adonde la Miriam “Payulo” a ver la novela un ratito, resulta -me dijo aquel- que, debido a que por ahí había mucha gente, nos fuimos para abajo buscando la casa de la niña Estela Rojas, por que en ese lado no había mucha luz y el andén tenía unas gradas escondidas que estaban “cabalito” para amontonar, ahí nos estuvimos un buen rato las 3 parejas pero, fijate que la niña Estela salió a orinar al andén y como de seguro estaba adormitada, no se fijó que cabal le estaba echando los orines al “Peche” quien, para no ser descubierto, no dijo nada y dejó que se le mojara toda la espalda, la Delmy fué quien sugirió que nos fueramos para la casa de ellas a lavar la camisa de aquel y, todos aceptamos; nos fuimos, una vez allá (me seguía contando El Tigre), al saber que estabamos solos en aquella casona, empezamos a amontonarnos y a besarnos y a acariciarnos, tanto que, cada pareja fué buscando su “escondite”, “El Momia” se encerró con su “bicha” en el cuarto de ellas, “El Peche” y su pareja, se quedaron cerca del portón de entrada de la casa(arrecostados contra un palito de mangos “manila” y yo (me decía) me quedé con mi cipota en el corredor de afuera, fijate que bien tranquilos estabamos en el “amase” cuando, como a eso de las 2 de la mañana, se oyeron unos golpes bien fuertes en una puerta y seguido de unos gritos acalorados de don Doroteo (el papá de las “Popotito”), salió bien zumbado “El Momia”, con el pantalón y la camisa en la mano, yo me quedé “tieso” sin saber que hacer, un momento despues, pasó por ahí “El Peche” corriendo en calzoncillo y mi cipota se fué a encerrar al cuarto de su abuelita, aquellos agarraron para abajo atravesándose por la finca de las “Popotito” , rumbo al río, allá cerca del cementerio; como aquellos me dejaron bien atrás, no quise irme por ese lado pues, no se veía nada y sentí miedo, asiesque, por unos intantes no supe que hacer y al no encontrar mi pantalón, ni tener tiempo de ponerme los zapatos, decidí meterme en una pila de agua, la que estaba bien helada la hijuelagrancordilleraandinaquepartedesdealaskahastalatierradefuegoallaenelconosur!!!, ahí me estuve Monsiour por varios minutos, “zocando” que no se le ocurriera al señor este arrimarse por la pila, por que ahí mismo me hubiera “agarrado!!!”, fijate que estaba “ca...nsando” del frío y el miedo pero, no había nada más que hacer. Yo solo sacaba la nariz y la boca un poquito, para respirar, rapidito me zambullía de regreso y en uno de esas veces, oyí bien cerquita de mí, como el señor gritó al ver mi pantalón tirado por unas tablas arrinconadas contra la pared y maldiciendo dijo: “No corran hijos de la gran Pu.....ma, dejenme agarrarlos del pi...e y zamparles una vara en el cu...erpo, para que aprendan a respetar la casa y las hijas ajenas!!!”, por suerte, estaba bien obscuro y ni siquiera sospechó que ahí bien cerquita, quizás a un metro, estaba yo adentro de la pila. Despues la “agarró” contra las cipotas y les dió una buena “tunda” que yo creí que las iva a matar!, al paso de las horas, se tranquilizó el ambiente y decidí salirme de la pila, eran quizás las 5 de la mañana y el frío me hacía temblar bastante fuerte, mis piernas se habían entumecido y me sentí desorientado, como pude, conseguí llegar a una cuadra de tu casa, cuando me encontré a “Agapito” quien andaba ya vendiendo el diario y al verme, me preguntó asombrado: “Hey Tigre, por que andás chulón, man?”, fué así como me acordé que solo cargaba puesto mis calcetines!!! y después de contarle lo que me pasó, le pedí aquel que me prestara su chumpa aunque fuera para cubrirme un poco!
Llegué a mi cuarto y me tiré de un solo a la cama, cubriéndome el cuerpo con 3 colchas, me puse a dormir y cuando desperté (como a eso de las 2 de la tarde), me llegó a contar el “Negro” Luis que don Doroteo, andaba echando chispas por que no pudo ver quien pú...chicas eran los babosos que habían “jodido” a sus cipotas!!!
Asiesque a esta altura (según parece) el señor no supo quienes eramos, mirá que suerte Monsiour!!! (si pensé yo pero, si seguís en lo mismo, un día de estos te pueden “fregar!”).
Bueno Chepisque, la voy acortar aquí oyiste?, cuidate mucho y saludame a toda tu linda familia!
Salú
El Monsiour.