Capítulo XXX
Que hubo Chepito?
Felices fiestas para vos y los tuyos, papá!
Pues, llegamos a la casa de don Alcides y aquellos, ni se habían asomado todavía; al subirnos al andén que esa casa tenía, apareció por la puerta medio abierta una hija de don Alcides quién al decirle que ivamos de nuestro pueblo, la abrió totalmente y nos invitó a pasar adelante. Mi papá no está (nos dijo), se fué a Comasagua a visitar a su “novia”, es que, desde que mi mamá se murió, él ya no es el mismo y, como la niña Tulita también ya enviudó, pues, ellos se entienden, me entienden?, si fijense que si hubieran venido ayer, bien lo hubieran visto y quizás se hubiera quedado aquí, es que lo que pasa es que él se aburre mucho
pero, cuando hay gente con quien hablar....uyyyyy, si no se cansa! Que pena (le dije) que no esté, pero fijese niña...(?????), ..... Chula! (respondió ella), me llamo Ursula pero, todos me dicen Chula!, bueno niña Chula, fijese que la hija de don Ricardo Rivera cumple años y para celebrarlo, dispusieron venirse para acá, Ah, que bueno (comentó ella), siéntense (indicando a unas bancas de reglitas), y los demás, adonde están? (preguntó), pues... fijese que no sabemos, es que, nosotros nos venimos antes, salimos esta madrugada y ellos saldrían a eso de las (iva a decir 4 de la tarde, cuando comprendí que esa era precisamente la hora, en ese momento)...bueno en la tarde! Ah, y ustedes se vinieron por Sonsonate o por Santa Tecla?, este...No...fíjese que nos venimos directamente a través de las montañas; Que?, les ha de haber costado mucho y han de estar bien cansados verdad?, son como 10 horas de camino muchachos!, yo una vez fuí con mi papá a la Finca San Antonio y a medio camino ivamos cuando, ya ni podía caminar de unas ampollas que se me reventaron, me ardían tanto los pies que, me puse a llorar inconsolablemente; de pura suerte!, cuando estaba sentada en una piedra, pasaron unos señores a caballo y mi papá les suplico que me llevaran en ancas. Al regreso, nos tuvimos que ir para Jayaque, en un pick up de la finca, que iva a comprar abono, de ahí, agarramos una camioneta que iva para Santa Tecla y de ahí, agarramos otra hasta aquí, desde esa vez...ya no me quedaron ganas de ir a pie a ningún lado (ni mi papá se anima a querer llevarme, je, je, je, je, je!). Ella nos contaba su “pasadita”, mientras empezaba a poner el fuego en la cocinota de la casa; si quieren, se pueden bañar -nos dijo-, mientras vienen los demás!. Nos arrimamos a la pila de agua que estaba “tapada” de la vista por unas matas de girasoles y nos echamos unos guacalazos de una heladísima agua que nos hizo reanimarnos de voladita!!!
Todavía alumbraba un poco el sol y aquellos aún no llegaban, la niña Chula nos preguntó cuantas personas llegarían y le repondimos que más o menos unos 15, aparte de nosotros 2. Es que, quiero pedirles que por favor me vean el fuego por que voy a ir a comprar las tortillas!, No!, mire niña Chula, mejor vamos nosotros a traer las tortillas, no cree?, nos fuimos por una callecita que terminaba en una huerta de plátanos y unos palos de jocotes “tronadores”, al irnos por una veredita, pasamos por donde estaban unos señores rajando leña y llegamos a la choza, adonde vivía la señora que hacía tortillas!
Al regresar a la casa de don Alcides, nos encontramos con la Normita, sus familiares y amigos!, la Evita estaba vestida con una blusa floreada, apretada y sin tirantes y con unos pantalones acampanados blancos que dejaban entrever su prenda íntima, la Normita vestía una blusa cuadriculada rojo y blanco y pantalones de lona azules, su papá se veía bien “bravo” pero, su mamá, se mostraba bien contenta, amena y platicona!
Los otros “batos” que ivan en el grupo, eran niñitos de papi y mami, es decir, amiguitos del mismo círculo de la Evita y de la Normita, por lo tanto, no eran muy amigos de nosotros (que digamos!), estos, rapidamente emprendieron a encender la pequeña televisión de la casa, para ponerse a ver el canal “6” que, a esa hora, pasaba -todos los días- un programa sobre la música que estaba pegando golpe!, así fué que pudimos escuchar, ver y disfrutar a “ An Average White Band” tocando: “ Pick Up The Pieces! ”, que era la canción del momento en esos días (te acordás Chepito?).
El papá de la Normita andaba bien bravo por que, esa mañana había ido la policía de la SIC a “chequear” su casa pues, le acusaban de haberse robado (junto a la Menchita), las donaciones que de parte de “CARITAS” habían llegado al pueblo, para ayudar a los damnificados del huracán FIFI (?)! “Esa hijalagranpu...erca, p ..... eperecha, borracha, viviana, mentirosa y corriente, solo problemas nos ha traído al partido, no sé por que diablos, la metió el gobernador???”
Ya estuvo!, ya pasó!, no te aflijás por eso, cariño! (le dijo su mujer).
“Si! lo que pasa es que, ahora hay que empezar, otra vez, a pensar en como vamos a tener en la alcaldía a otro que nos ayude!!!” (replicó él).
El Tigre me llamó afuera de la casa y me dijo: “Este viejo pe...ludo es otro ladrón igual que la Menchita, lo que pasa es que, se ahueva que la gente sepa que es mañoso el maje!!!, vamonos Monsiour”, nos salimos, sin esperar la hora de comer (la niña Chula estaba preparando sopa de gallina india) y, nos fuímos a una tiendita que estaba enfrente del predio que servía como parque del pueblecito (la Tienda Fátima), ese lugar, parecía ser el centro de reunión de la juventud de Teotepeque pues, cuando nosotros llegamos, bajo el pequeño rótulo luminoso de la tiendecita, varios de esos jovenes nos saludaron amablemente, preguntándonos de que lugar habíamos llegado y que si sabiamos bailar el “BUMP”?. El Tigre les respondió que en el pueblo, eramos los 2 mejores y que si querían, les podiamos enseñar unos “pasos”; una muchacha pelo canche nos respondió que en su casa tenían un tocadiscos y ya que, sus papás no estaban pues, andaban en Usulután vendiendo el maicillo que habían cosechado, ella le podía pedir a su abuelita que nos dejara “ensayar”!, que dicen? (nos interrogó). Vamos! (respondió, El Tigre), solo, dejen que comamos algo y nos vamos. Compramos unos pedazos de semita mieluda y unas “kolashampán”, los devoramos y, -como aquellos, nos estaban esperando impacientemente, ni siquiera tiempo de eruptar nos quedó!). Llegamos a una casa alta, de madera y tejas, con suelo de tierra y sin cielo interior, mostrando unas hamacas en el corredor y una mesa grande y negra (del uso) con un bote de vidrio lleno de cebollas curtidas. Mamá Coyo...!, -gritó la cipota que nos invitó-, a pasos lentos, salió -de entre unos plásticos a rayas rojas y blancas (que servían como canceles), una señora bien encorvada, con pelo cano y de mirada dulce, que fué hija? (preguntó); mire mamá Coyo, vamos a “ensayar” unos pasos para el acto de la escuela oyó? (le respondió la cipota aquella a quien, ni el nombre le sabíamos). Ay... si... hija... está bien!
Como a eso de las 10, decidimos sentarnos en el andén de la casa, ahí estabamos platicando -sintiéndonos los “reyes” del momento - (debido a toda la atención que nos brindaban), contándoles de nuestras experiencias, de nuestras “pasadas”, de nuestros sueños y de nuestro propósito de estar ahí en ese lugar, en ese instante!, cuando Jairo (el hijo mayor del telegrafista del pueblo) sugirió que todos nos fueramos para la playa! Los de aquí, ya sabemos adonde irnos para no pasar frío, si ustedes quieren, les podemos conseguir unas cobijas (nos preguntó). No había terminado de hablar aquel, cuando unos salieron “zumbados”para sus casas y otros, se quedaban ahí mismo, preguntándose entre ellos quien sería el que le mentiría a sus papás en esa ocación.
Eran quizás las 11 y media, cuando emprendimos camino hacia al sur, buscando la playa de “Jicalapa”, en el grupo ivan unas 6 cipotas y unos 9 varones (incluyéndonos nosotros dos), Joaquín “Tacuazín” llevaba una candela como la que les pone a las carretas, por eso, se fué adelante con su “cipota” (la Esther “Pajilla”), más atrascito, iva German “Filo de Hacha” con su bicha (la Alma, nieta de la mamá Coyo), Carlos “Pijuyo” con su hermano David “Vaso de Leche”, Ricardo “Pijaechucho”, La Noemi y su hermana Doris (las “Moscas”) y todos los demás. Llegamos a un lugar -sinceramente te cuento, Chepito - tétrico, se veía muy lúgubre, misterioso y aterrador; este, estaba enmedio de una oscurana profunda (causada por las altas ramas de los arboles y por la sombra que los cerros proporcionaban y lleno de miles y miles de murciélagos. Como ya estabamos ahí (y concientes que solo sería una noche!), no dijimos nada y pretendimos acostarnos rápido, solo que, la Noemi, andaba encima del Tigre y no le daba agua. Yo me hice el “maje” y le pedí a Amilcar (gallo de lata) que me prestara unas cobijas. Me fuí a acostar adentro de unas pequeñas cuevas que el agua había formado (quien sabe hace cuantos años atrás) en los cerros del lugar...y me dormí!!!
Al día siguiente (y aún sin la luz del sol), me desperté con los gritos que proveían de la pequeña bocana que un riíto formaba en el mar, eran, los muchachos de mi grupo que, no habían dormido durante la noche y que regresaban con los “trofeos” conseguidos del oceano!. Instintivamente me fuí caminando hacia la playa, al llegar ahí, decidí salir rumbo al este, no había caminado -ni siquiera- un kilómetro, cuando me encontré con el “campamento” que la gente de mi pueblo había formado, en la playa de “La Perla”, ahí estaban los papás de la Normita “calentándose” (con unas botellas de “Carta Vieja”), enfrente de una fogata de palos de guarumo y mangle, junto a los “bultos” de los cuerpos de los otros “muchachitos” dormidos en sus “sleeping bags”; seguí caminando hasta encontrarme con las muchachas del grupo, bañandose!!!
Ellas estaban, detrás de unas peñas un poco altas y escondidas adentro de la bocana de otro río, al creérse solas, acariciaban y tocaban sensualmente y -en algunos casos, hasta de manera candente y casi prohibida, (principalmente en sus partes más intimas), sus bellos y genuinos cuerpos, los que, denotaban una exquisita y pura belleza que, a mis novatos y principiantes ojos, representaban un tremendo logro que, justo en ese momento - y a muchos años despues- representarían, una exquisita experiencia!; En ese lugar estuve por varios minutos, hasta que -quizás por esa, tan famosa intuición femenina, ellas voltearon a ver en mi dirección y me...descubrieron!!!-, habían pasado varios minutos y el sol, anunciaba yá, sus intenciones de alumbrar la faz de la tierra, sin saber que hacer, opté por zambullirme en el agua; ellas, salieron corriendo -en busca de sus toallas - y se terminó la diversión!
Cuando salí del agua, me estaban esperando para, pedirme que no le fuera a contar a nadie sobre lo que había visto y para preguntarme por El Tigre. Les conté adonde estabamos y me dijeron que nos fueramos junto a ellos. Al regresar al riíto cerca de adonde había dormido, resultó que ya no había nadie y no me quedó más remedio que irme yo solo para el pueblito de Teotepeque.
Llegué a ese lugar y no me fué dificil encontrar al Tigre pues, este estaba rodeado de muchos jovenes del lugar quienes -muy atentos- escuchaban las historias que aquel les contaba.
Bueno Chepito, deseándote muchas felicidades en esta época que tradicionalmente celebramos, me despido -temporalmente- de vos, saludame por favor con un tremendo abrazote a los tuyos y gozá de estas festividades!!!
Salú,
El Monsiour.