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Capítulo 31

Capítulo XXXI



Hola Chepisque! Como te iva contando, fuí a traer al Tigre y nos encaminamos hacia la playa de La Perla, al llegar, nos dimos cuenta que, junto a los papás de la Normita, estaban unos batos que nunca habiamos visto, eran conocidos de la Normita y, habían llegado desde Santa Ana. Al vernos llegar, la Evita se apresuró a recibir al Tigre con un ... “nos vamos a bañar, Tigrito?” y, se fueron, dejándome en la ramada que desde la noche anterior habían alquilado. El papá de la Normita (quien ya estaba bastante “Hebreo”), me ofreció un tapis, a lo que le respondí que muchas gracias pero, yo no tomaba. Vieras Chepito que bravo se puso este señor ante esto, empezó a decirme que yo era un gran cul...tísimo joven y, les sirvió a los batos que habían llegado de Santa Ana. Estos se zamparon el talagaistazo y hasta se pusieron a reir de la gracia! Como me sentí no aceptado, mejor me fuí para una champita que estaba cerca, adonde vendían comida y bebidas y, ahí me estuve platicando con la niña Rosa (dueña del negocio). Pues resulta que, como a eso de las 10, aquellos batos, sacaron sus motos y empezaron a darnos espectáculo, daban vueltas y hacían sus piruetas en ellas, demostrando sus pericias, habían puesto una tabla sobre un montón de arena y salían en carrera con bastante impulso y se encaramaban en la tabla, usándola como rampa y cayendo unos metros adelante, otras veces, se paraban en los asientos y hasta se soltaban del manubrio!, en una de esas, El Negro (no sé como se llamaba), se desvió un poquito de la rampa y se fué a dar contra un tronco que estaba ahí, dándose un solo sopapazo en la cabeza que, quedó “tranquilo” el resto del día. Ya cuando cayó la tarde, el motorista del microbús, le preguntó al papá de la Normita si se regresarían o si le pagaría por otro día más?. El señor le respondió que se alistarían en unos minutos y que se regresarían, ante lo que su esposa le dijo: “Mira Netío, vos ya andás bien tomado, no podés manejar así, además la calle para Santa Tecla es bien curva y peligrosa, también, acordate que allá en el pueblo anda todavía el bonche ese de la Menchita y sus movidas!, mejor quedémonos a dormir aquí”. Bueno pues, está bien! (replicó el), pero, ya se acabó el guaro, hay que ir a traer más! Si quiere voy yo con ellos? (dijo la Normita, refiriéndose a los de las motos) pero, antes que el señor dijera algo, uno de ellos dijo que no podían por que ya se ivan a ir de regreso para sus casas. No hay problema -dijo El Tigre!- yo conozco un atajo para ir y regresar bien rápido, solo que, las niñas (amigas de la Normita) quizás tengan que hablar por teléfono a sus papás verdad?, por que no vamos todos?. Ah! eso está bien vé! -dijo el señor pero, apúrense! Y así, salimos rumbo a Teotepeque, mientras que los “niños” salían para Santa Ana en sus “Yamahas”. Por unos palos de morro ivamos cuando El Tigre hizo su “movimiento” hacia la Evita, esta no se hizo a un lado si no que, se dejó agarrar por aquel y, a partir de ahí, no había duda que mi hermanito, estaba a punto de meter otro gol! La Normita veía de recelo a aquellos besarse y acariciarse en todo el viaje; las otras cipotas lo tomaban como una cosa natural pero, al ir ya de regreso, la Normita se fué quedando a la par mía y al querer pasar un cerco de púas, me pidió que le agarrara el alambre de arriba y al de abajo que le pusiera un pie, para que ella pudiera pasar sin problemas, así lo hice y al estar del otro lado de la finca, ella me jaló de un brazo y, diciéndome gracias...me apretó contra su cuerpo y me empezó a besar, ante lo que yo reaccioné con un “ataque” bestial y, el “amontonamiento” tomó lugar ante la presencia y asombro de los demás, quienes, debido a la penumbra que se notaba en el ambiente, hasta encendieron unos fósforos para alumbranos en aquel beso loco, emotivo, impulsivo y sin final! Uta cabrón!!! (me dijo El Tigre, sos buczo, man!) y los otros , nos acompañaron en aquel momento vibrante, emotivo e inolvidable -para mí- con sonrisas, abrazos y palabras de aprobación. Resulta Chepito que, a partir de ese momento, tenía novia, una novia que, no la había considerado, pero que sinembargo, me parecía un logro extraordinario, debido a lo “acechado” que era ella, de parte de un gran número de batos de mi pueblo! Regresamos al “campamento’ y la comida ya estaba lista, mi suegro (que te parece?) había asado suficiente carne para todos! y, nos dimos una tremenda hartada que hasta el estomago me duele todavía fijate! Oyendo a las Sonoras Matancera y Santanera (la música que le gustaba a mi suegro), con aquellas como “Cabaretera”, “Luces de Nueva York”, “La Boa” y otras, fué que los señores se fueron a dormir (atarantados de tanto Carta Vieja y Espíritu de Caña), como a eso de las 9 y media de la noche; ante el brillar exquisito de las estrellas luminosas y el resplandor maravilloso de la hermosa y coqueta luna que nos miraba, los jóvenes nos quedamos aún despiertos, fué por ahí, como a las 11 que El Tigre dió la pauta y ejemplo, llevándose a la Evita un poco alejados de la cabaña, a hacer, quién sabe que? La Normita me miró y con una sonrisa invitante, me dijo que nos fueramos a un lugar más “propicio”, nos fuimos a sentar en unas piedrotas, que dominaban el panorama y gran parte del majestuoso e imponente oceano, ahí, enmedio de besos, suzurros y palabras dulces...nos dejamos embriagar por el momento y dejamos que nuestros cuerpos fueran acariciados por la suave brisa del mar; nos quedamos así por mucho tiempo, horas quizás y, -fijate Chepito que- bien presente tengo cuando hasta el mar repetía con sus olajes el nombre de:...Noooorrrrrrrrrrr.........maaaaaaa!!!!!! Al día siguiente, llegamos al pueblo y, nos sorprendimos todos cuando, la gente nos decía que por ahí andaba la bulla que creían que nos habiamos muertos todos al caerse el microbús en uno de los acantilados de la calle que de La Libertad va hacia Santa Tecla. decían además que el papá de la Normita, al ver el microbús caerse, el había -a propósito- virado su carro hacia abajo, al ver perder a su hija (supuestamente en el microbús) y por la ahuevada del chambre sobre lo que la Menchita y sus secuaces habían hecho!!! De tal manera que, varias gentes, hasta nos abrazaban de la alegría de vernos sanos y salvos y nosotros, no parabamos de agradecerle al Todopoderoso, por hacer que eso, fuera solo un rumor. Lo que no sabíamos Chepito, es que, los que se habían accidentado, eran los batos de Santa Ana y, uno de ellos, estaba bien grave en el hospital San Rafael de Santa Tecla, resulta -decían- que a un de las motos se le habían mojado las bujías y al ir a gran velocidad, se había detenido de repente, lo que sorprendió al que manejaba haciendo que se confundiera y maniobrara peligrosamente, causando que los otros (por querer esquivarlo) se pegaran entre si. Todavía recuerdo la cara de sorpresa y agradecimiento del pobre batito, al vernos llegar hacia su cama y decirle cuan alegres nos sentiamos de saber que ya estaba alejado del peligro, vos sabés quién es él pues, desde ese momento, nos hicimos muy amigos y nos visitabamos frecuentemente. Bueno Chepinque, hasta aquí voy allegar brother pues, tengo muchas cartas que responder, cosas que poner en mi humilde paginita, ver que hacemos en UNISAL y pensar en otras “babosaditas” por ahí, por favor, saludame a la Dinorita y decile que, pronto nos veremos, de acuerdo a lo planeado. Cuidate brother y ama siempre a nuestra querida tierra linda!!!

Salú,

El Monsiour.


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