Free Web Hosting Provider - Web Hosting - E-commerce - High Speed Internet - Free Web Page
Search the Web

Capítulo 32

Capítulo XXXII



Chepe Toño: Fijate papá que al llegar al apartamento del Tigre, nos encontramos al embajador quién, estaba bien “impaciente” por la ausencia de mi amigo. Entramos al apartamento y él, inmediatamente empezó a hacerle preguntas al Tigre, sobre: ¿de adonde venía?, ¿adonde había estado?, ¿si todo estaba bien?, y, principalmente, ¿si había encontrado yá al tutor que le enseñaría matemáticas e Inglés?, con la mayor tranquilidad del mundo, aquel, le respondió que ya tenía su tutor y que -hasta- yá habían empezado las lecciones!, el embajador se tranquilizó y después de oir la “versión” que mi amigo le echó, sobre la fiesta de la Normita y el “gran interés de los papás de ella, de llevarnos a la playa”, el embajador, como que se relajó un poco y nos invitó a ir a comernos unas pupusas, al puesto de las Molina. Al irse el embajador, nos fuimos al atrio de la iglesia pues, me dijo El Tigre que, tenía un bolado para nosotros. Se trataba de la Marina y su prima la Leticia, es que, fijate que dice la Leticia que vos le gustas mucho a la Marina y, para ir al cine conmigo, ella tiene que llevar a su prima, asiesque, apúrate man! Uta Tigre, -le dije-, y que tal si nos ven con ellas?, le pueden ir con el cuento a la Normita y a la Eva!, aquel me repondió con un... y que? Al día siguiente, en el tercer ciclo (y en todo el pueblo), andaba la gran regazón sobre la Menchita, decían que, al llegar la policía a su casa y encontrar “evidencias” del robo, cosas como cajas llenas y vacías de harina, trigo y queso de “Cáritas”, también de botes de manteca “Nieves” llenos de aceite, la policía -al ver- que en el patio de la casa, habían señales de tierra removida, dispusieron meter palas, azadones y picos para sacar tierra y más tierra, dicen que de repente (después de tanto sacar tierra), encontraron docenas de botes de aceite de “Cáritas” llenos de billetes de a puro cien, también, encontraron papeletas de votación (todas a favor de un partido contrario al de la Menchita), papeles y recibos de toda clase!, si hasta dicen que ahí estaba el recibo por cuatrocientos ochenticinco colones que un tal doctor Monterrosa había extendido, como pago por el “trabajito” hecho a la hermana de la Menchita, hace algunos meses atrás, justo cuando estaba con muestras de embarazo. Entre las evidencias encontradas, habían también cartas amorosas que la tal Menchita había recibido de varios “políticos” y entes del bajo mundo y que, por miedo al comandante, decidió mantenerlas escondidas para leerlas después de haberse “librado” de aquel! Aquello Chepito, fué un chambre grandisisímo en el pueblo, si hasta en el Diablo de Hoy salió, lo que pasa es que, como ella era del partido del gobierno, no le hicieron nada, nada!; Si dicen que, ella, le mandó una carta a la esposa del presidente del país, pidiéndole que le ayudara y decían también que, se fué varias veces a “consultar” a una casona que estaba allá por el barrio San Jacinto (arribita del zoológico y cerca del cuartel El Zapote!). Es más, hasta una reunión hicieron en la casa de ese partido, para denunciar ante los correligionarios y la población en general, sobre un intento de parte de elementos “terroristas” y “subversivos” por desprestigiar a la “honorable alcaldesa” quién estaba libre de toda culpabilidad y, tanto el partido, como el gobierno no solo la apoyaban , si no que también denunciaban ante la opinión pública, el ataque inmisericordioso del que ella era víctima!. Hasta prometieron buscar y castigar a los causantes de ese acto en contra de la constitucionalidad!!!!! Mirá Chepito, fijate que una noche, veniamos con El Tigre allá por el almacén de los Quezada, cuando, por una de las puertas de este lugar, venía saliendo la profesora de la escuela parroquial, con su caminado de muñequita coqueta, llevando en sus brazos unos libros y, aquel, bien presto y servicial, se ofreció para llevarle los libros, ella aceptó y los tres, nos fuimos caminando sobre el andén hasta llegar a la esquina de la refresquería de la niña Mina, adonde, El Tigre -bien tranquilamente- le contó que él necesitaba un tutor que le enseñara Matemáticas é Inglés urgentemente y que, estaba dispuesto a pagar muy bien, preguntándole enseguida, por cuanto le enseñaría ella? Bueno, no sé ahorita pero, podemos platicar! - respondió ella -, está bien le dijo mi amigo, que le parece si mañana voy a su casa?, me parece bien! (replicó ella), nos vemos mañana, llegue como a las 8 de la noche y ya le tendré una respuesta. Al encaminarnos rumbo al desvío del pueblo (adonde nos veriamos con la Marina y su prima Leticia), mi amiguito me dijo -muy serenamente- que pensaba que, la profesora de la escuela parroquial, tenía interés en él!!! y que...la atendería! No le creí pero, respetuoso del pensar de los demás (o sería dudoso, ante tantas veces que lo que creía imposible, había sido llevado a cabo por mi hermanito?), opté por no agregar ningún otro comentario y, así, hablando sobre el partidazo que “mi aliancita” se había quebrado ese domingo, ante el Atlético Marte, seguimos caminando. Llegamos a la casa de “El Chele Nicho”, adonde nos esperarían las cipotas. El Tigre silvó desde la calle y entre los ladridos de unos chuchos, se encendió un foquito que colgaba de un poste de madera, salió la Nora (hermana del Chele Nicho) a través de una ventana y al ver que eramos nosotros, metió los perros al patio trasero y bajó a abrirnos el portoncito de entrada a su casa que, estaba un poco elevada entre la tierra dura de talpetate, subimos la escalera de tierra y piedras hasta la entrada de la casita y nos sentamos sobre las lajas apiladas unas sobre las otras, que formaban una cerca al palito de jocotes que sombreaba la casa por las mañanas y que, entre él y la pared frontal de aquella casa, ofrecía un ambiente de “privacidad” a los que buscaran eso -precisamente!-. Ya voy a venir, voy a ir a traer a aquellas! -nos dijo la Nora- y se alejó por entre el callejón obscuro, perdiéndose en cuestión de minutos. La noche era placentera y fresca, desde nuestro sitio, se podía apreciar todos los vehículos que entraban y salían del pueblo, por la carretera pavimentada, así como también la caravana de campesinos (en su mayoría hombres) que, con sus matatas llenas (o casi llenas) de los comprados que en el mercado del pueblo, habían realizado, se encaminaban a través de aquel callejón (que le llamabamos “pasaje”), de regreso a los cantones adonde vivían, de repente, notabamos una que otra pelea o conato de bronca que, los borrachos empezaban entre sí, al pretender demostrar cuan machos eran (ya, por supuesto muy entraditos en el calor que les brindaba el 3-Puentes!). Ahí estabamos cuando, llegaron aquellas..., a pesar de la pobrísima luz que nos brindaba el foquito aquel, pudimos apreciar que, la Marina llevaba puesto un vestido de tirantes que, le permitían mostrar sus frondosos pechos y -por lo corto- sus bien hechas piernas!, la Leticia no se quedaba atrás, ella -al ser mayor que la Marina- se daba la libertad de vestirse más liberalmente y en esa ocación, vestía una falda bien floja que al menearse, parecía una rueda voladora (enseñando sus calzones blancos), la Nora entró a su casa a arreglarse y, después de unos minutos, salió bien despampanante ante la interrogante nuestra de por que?, la respuesta, lo obtuvimos, un rato después, al oir el ruido de una carro acercarse al “pasaje”, se trataba del “Choco” Douglas (un “foraneo” que había caído al pueblo, según algunos, un “deportado” de los Estamos Sumidos!) quién a fuerza de regalos y atenciones con los papás de la Nora, había conseguido permiso de llegar a esa casa, como si fuera la de él! Ellos entraron a la salita y la Nora nos dijo que no nos preocuparamos de nada y que, nos acomodaramos. Así lo hicimos, las dos parejitas nos quedamos en aquel lugar, platicando y conociéndonos, hasta que, salieron la Nora y “El Choco” con un radio transistor “Phillips” y, al encender unos cigarrillos, se sentaron en el lugar más alejado de la puerta, dándonos la espalda y comenzando su “tarea”. Nosotros -también- empezamos a hacer lo propio, bien recuerdo Chepito que, ante la preciosa vista que nos brindaba aquel humilde lugar, con los cientos de luces en la lejanía que muy tristemente nos anunciaban la presencia humana, en aquellos parajes pobres y llenos de viscicitudes y esperanzas de los moradores de las rancherías y cantones que a la distancia se dislumbraban, nos acariciabamos y satisfaciamos nuestro impulsos juveniles, justo cuando en el radio de la Nora, se escuchaba aquella canción de: “The Tower of Power” llamada: “It’s Very Hard To Go”, nuestros deseos encontraban respuestas en los recipientes corazones de las cipotas aquellas que, a partir de ese momento, eran ya, parte importante e inolvidable de nuestras existencias... A la noche siguiente, El Tigre había obtenido la respuesta afirmativa de la profesora de la escuela parroquial quién, empezaría en la noche del próximo lunes, a enseñarle las Matemáticas é Inglés requerido por mi hermanito, para emprender el año que venía sus estudios en el Tercer Ciclo del pueblo! Ahí te seguiré contando, oyiste Chepito?

Salú,

El Monsiour.


|Regresar|Indice|Próximo|