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Capítulo 33

Capítulo XXXIII



Hola Chepetusque; De seguro, tu esposa te habrá contado yá como está el “bolado” por estos lares, de verdad te digo que, sería una cosa muy linda el poder tenerte de vecino, pensalo hermano y ojalá que te agrade la idea! Hablando de “guineyos majonchos”, te cuento que El Tigre emprendió sus clases privadas con la profesora aquella; mi amigo dejó de trabajar para don Mario (el papá de la Evita, quien seguía siendo la novia ‘oficial” del Tigre) y se dedicó de lleno a aprender Inglés. A mi, hasta me dá nostalgia al recordar ahora, algunas de las lecciones que mi amigo repetía, y que me causaban mucha risa (al oírle su acento bien “machacado”) como: Hello!, my name is Tiger!, what is your name?, The days of the week...Monday, Tuesday, Wednes.....!, Excuse me, what time is it?, it is half past seven!, thank you, etc., etc. y es que, aquel había agarrado la cosa bien en serio por que sabía que tendría que mostrarle progresos a su papá, el embajador. En uno de esos días, llegó al pueblo la Chayo “La Catracha”, bien maliciosa y creída con sus pantalones acampanados y blusas bien apretaditas, solo andaba de baile en baile y en la sorbetería del pueblo, se le podía encontrar a cualquier hora, hablando de “tu” y babosadas así, es que, ella venía de la capital -decía- y allá, solo así se trataban entre sus amigos; una vez, llegué por ahí y hasta me saludó con besito en el cachete, un poco ahuevado (al darme cuenta como la demás “mara” se reía de nosotros), no tuve otra alternativa que invitarla a ir a dar vueltas al parque del pueblo. En esto andabamos, caminando y hablando. Ella contándome de sus experiencias de Sanzívar y yo, pues, alegre de verla y de saber que estaba bien y respuesta yá de su mala experiencia con mi hermanito. Al encontrarnos con René “Tornillo”, este nos contó que El Tigre se estaba peleando con “Chilate” (novio de la profesora) allá por la pensión Colorado, “ya vengo Chayo!” (le dije) y me fuí de volada para allá. Llegué cuando ya se habían acabado los puñetazos y manadas y, los moretones y cortes en la cara de mi hermanito eran limpiados y saneados por la profesora quien -según me contó el mismo Tigre, después- le había dicho a “Chilate” que ya no quería andar con el pues, ella era novia del Tigre!!! y que, les dejara en paz. “Chilate” continuaba ahí, llorando y suplicándole que le perdonara y que volviera con él, diciéndole que iva a cambiar y que se acordara que tenían ya tres años de ser novios y que, el sabía que se querían mucho, hasta estaba dispuesto a casarse cuando ella quisiera. Ella le respondió (yo lo oyí, no me lo contaron) que lo de ellos ya estaba muerto, en verdad (continúo ella) desde hace tiempo, no siento nada por vos! mejor andate! Hubieras visto Chepotorio como aquel puño de gente se carcajeaba y burlaba de “Chilate”, arremedándole y haciendo burla y mofa de su llanto, tanto que, a mi me dió una gran lástima el pobre y le dije al Tigre que mejor me iva para mi casa. Enmedio de todo el gentío que se había reunido, se oyó una voz que dijo: “Venite conmigo Monsiour!”, era la Chayo quien me había seguido y había escuchado lo que dijo la profesora. Nos fuimos rumbo al caserío adonde la familia de la Chayo tenía su casita. En el camino, ella mencionó que se alegraba que El Tigre hubiera encontrado alguien como la profesora, es que solo así -con una mujer seria y mayor- aquel va a cambiar y dejar de andar de “pastelero” de un lado para otro, con una y con otra...!, ¿De verdad lo crees Chayo? (interrogé), ¡Si Monsiour, te lo juro! ¿O sea pues, Chayo que vos ya no sentís nada por él?, este..., si, ... siento un poquito de... no sé como decírtelo, es que, era muy cipota y me ilusioné mucho, pensaba que él era lo máximo y cuando uno es así, se entrega totalmente sin pensar en nada más que en satisfacer esas ansias que se llevan en el alma y que se sienten en el estómago (tocando con su mano derecha esa parte de su cuerpo, para indicarme!)..., Si pero, no me respondiste Chayo (insistí yo); este, mirá Monsiour (contestó ella), no te puedo negar que El Tigre significó mucho para mí, pero, ahora te puedo asegurar que lo veo como un amigo a quien le deseo mucha suerte pues, si el me hizo sufrir, sé que no lo hizo con intención, es que él, creo yo, que por haber sufrido mucho desde pequeño, busca refugio y amor en cada persona que se le acerca y todavía no es capaz de ver la diferencia y por eso, no se dá cuenta de lo que hace ni de lo que causa!, mirá Monsiour, ¿por que no cambiamos de plática?, mejor contame como has estado, decime si tenés cipota, es que, vos siempre me has caido bien fijate y no sé por que, no me fijé en vos antes... Al llegar a una cuadra de la refresquería “La Paz”, pudimos escuchar que la cinquera de ese lugar, nos ofrecía aquella hermosa canción llamada “Melodía para Tí” que más o menos va así: “Para tí, voy cantando, por los campos vá mi susurro de amor, con el tiempo, caminando y pensando en tí cantaré la canción que me hace ....” , la Chayo se puso a cantarla y me invitó a hacer lo mismo, así lo hice y nos fuimos caminando hasta llegar enfrente de la puerta de aquel lugar, adonde nos quedamos para terminar de cantar la canción y para esperar la que venía. Fué “Sentado a la Vera” de Los Vikings de Usulután, la que dice: “No me puedo más quedar así, a esperar, que un día de repente tu regreses hacia mí, mientras sueño así las horas sin dormir...”, la Chayo se puso bien emocionada y me pidió que entraramos a tomarnos unas horchatas y a oír música, entramos y nos sentamos en la mesita que estaba cerca de la pared pues, en las otras habían varios cristianos que desde hace rato casi llenaban el lugar, fijate Chepisque que, ahí, estaba la Rosa Sevilla con su novio Walter Bojórquez, a la par de la Estela Barrientos con “El Pando” Calín, en otra mesa estaban Carlos “Jute” con Neto “Cuche”, Juan “Charra”, Mario “Ratón”, Ismael “Gallina” y Carlos “Tinano” Valle, todos “chupando” los jodidos, cuando entramos ni nos voltearon a ver pero, unos minutos después, hicieron la gran bulla invitándonos a su mesa, no queriamos pero, para no hacer un relajo, aceptamos y nos sentamos rodeados por todos ellos. Esto, no te lo contaría Chepitorio, si no fuera por la gran impresión y dolor que sentí esa noche, en ese momento, al ver a la Ana “Canastos” sumergida en ese vicio maldito, es que, fijate Chepito que, al sentirse mal, ella se había metido al baño del lugar y unos minutos después apareció ante nuestros ojos, en una facha que causaba rabia y lástima al mismo tiempo!, salió del excusado casi desnuda y se sentó en las piernas de Neto “Cuche” quién “muy orgulloso” metió su mano derecha entre las piernas de ella y me confió que esa noche se la llevarían para la casa de Ismael, preguntándome si quería ir yo?, no tenés ni idea Chepito que mal me sentí en ese momento y cuanto me enojé que quise agarrar a la Ana de su brazo y llevarla a su casa. Todo pasó tan rápido que, aquellos pensaron que me la quería llevar yo solo para mi provecho y, de repente, ni sentí de adonde me zamparon una manada en la sien que me dejó ciego por unos segundos y viendo lucitas después; traté de hacerle entender a ella que lo único que quería era evitar que hiciera una estupidez de la que se arrepentiría toda su vida y que me siguiera pues la llevaría para su casa, ella se negaba y gritaba, de repente, me dieron un botellazo en la frente y no me acuerdo de nada más, hasta que, a puro frotes de alcohol, desperté y sentí un tremendo dolor de “tetunte” que me hacía caer al suelo sin control ni balance; la dueña del lugar, había sacado a los revoltosos y cerrado el lugar y me preguntó si quería quedarme a dormir en ese lugar, antes de yo decir palabra, la Chayo le respondió que no pues, me iría a la casa de ella y que sería ella quien me curaría. Así, con una hemorragia que no se me cortaba (y la que me dejaría una cicatriz por el resto de mis días), apretándome con un pañuelo sobre mi frente y con una sensación de “endrogamiento”, la Chayito me guió -con sumo cuidado- hacia la casa de ella, a través de la obscura, tétrica y peligrosa calle que -a fuerza- deberíamos pasar. El día siguiente llegó, con él, la alegría de una nueva oportunidad y la satisfacción de haber logrado un nuevo episodio en la existencia joven nuestra! La Chayo, me preparó un desayuno muy delicioso, compuesto de frijoles negros, con crema y queso, un par de huevos de gallina india y un exquisito café de maíz; disculpá que no te dé tortillas Monsiour! (me dijo), es que, no he ido al molino!, en seguida, me dijo que sentía una gran admiración por mí!, es que, lo que hiciste anoche Monsiour, es de hombres..., sinceramente, no conozco a otro que hubiera hecho (o tratado) algo como vos, en verdad te digo, estoy muy orgullosa de ser tu...amiga y, te prometo que, jamás te voy a olvidar, te juro Monsiour que siempre, SIEMPRE voy a estar a tu disposición..... Eso decía la Chayito, algunos años después, lo corroboré, ahora... muchos años después, ..... espero no tener la necesidad de comprobarlo, más aún quisiera tener la oportunidad de verla y contarle cuanto le agradezco lo que por mí hizo y lo que sus bellas palabras y hechos, han significado para mí, a través del tiempo, si la ven, si la conocen, si saben de ella, por favor diganle que El Monsiour, le desea mucha felicidad y que desea darle las gracias... Chepito hermano, algunas veces, tenemos que hablar de cosas como estas, sé que me comprendés!

Salú y no te olvidés de responderme,

El Monsiour.


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