Capítulo XXXV
Hola Chepeño!
Pues como te decía en mi carta anterior, nos encontramos con El Tigre y su novia, La Chayo bien tranquila, se presentó ante la profesora como gran amiga del Tigre y novia mía!!!, la maestra sin saber lo que entre La Chayo y El Tigre había pasado antes, se mostró bien contenta y cordial, contándonos que ivan a la casa del embajador a mostrarle los adelantos de mi amigo; nos fuímos los cuatro en una “Balsameña” y junto a La Chayo, nos bajamos en Santa Tecla, ellos continuaron hacia Sanzívar.
Llegamos a la casa de la amiga que se marcharía para los Estamos Sumidos, era allá por las “multis” de la Monserrat, fijate Chepisque que, cuando llegamos habían otras dos muchachas y al rato llegaron otras cuatro más y empezaron a estar bailando y jodiendo, yo -por ser el único hombre- no hallaba ni que hacer hasta que, fué llegando una mamacita bien linda que me dejó con la boca abierta chorreando saliba, se llamaba Paty y tenía el mismo apellido que El Tigre, púchica no serás familia de aquel vos? le pregunté y ella, con una linda sonrisa que embelesaba, solo atinaba a responder...no sé, talvés! y como es él? (preguntó ella), ha!, preguntale a La Chayo, por que ella fué novia de él (contra-ataqué yo). Total que, le desperté la curiosidad y ella, mostraba interés de conocerle.
Nos regresamos al pueblo y La Chayo quería que me fuera a su casa a cenar pero, solamente la acompañé y me regresé solo, en mi casa estaba El Tigre quien me contó que el embajador estaba bien contento y que había conocido su cuarto, en su casa, allá en la Colonia Escalón!!! ¿Que decís Tigre?, si hombre Monsiour, fijate que me papá me hizo que fuera a ver mi cuarto, vieras que chivo Monsiour, tiene televisor, grabadora y un baño privado, la casa tiene piscina y un gran patio con palos bien altos, y hasta me ha comprado una bicicleta “Raleigh” nuevecita color rojo, papá!!!, y de verdad está en la Escalón? (interrogé), si hombre, de veras!, está a unas pocas cuadras del paseo, a la altura del Restaurante El Faro, si no me creés podemos ir un día, para que te convensás!, está bueno, vamos un día.....
Solo comí y nos fuimos al parque del pueblo a ver que onda!, platicando con “Picolino” estábamos cuando, llegó Edwin “Pinguino” comiéndose un “tor-trix”, que hubo? (nos preguntó), nada!, solo viendo que pasa por acá (respondimos), uta!, ya vieron a las primas de la Estela Rubio?, y esa quién es, vos? (interrogamos), aquella chava que vive allá por el Barrio Nuevo, cerca de la cancha hombre!, la verdad que yo no sé quien es ella (dijo El Tigre), ma!, Tigre, no te hagás!, es aquella cipota que fué candidata en el baile de los estudiantes de la escuela del “gallinero” hombre, la que tiene ojos zarcos, te acordás que andaba con “El Chino” Ruíz?, ah! (dije yo) es aquella mamacita que iva vestida con un “coverall” rojo bien apretadito verdad?, SI! esa misma! (contestó alegre Edwin) bueno, y que pasa con ella pues? (se metió “Picolino”), vos no te metás que no es con vos! (le dijo Edwin), estoy hablando con estos dos (terminó diciendo), al Tigre no le gusto la respuesta de este y se levantó bien bravo, listo para zamparle unos catos al “Pinguino” pero, antes de que pasara algo, Edwin le dijo que se tranquilizara y que escuchara lo que le iva a contar. Mi amigo se volvió a sentar en la banca fría de piedra y cemento del parque de mi pueblo y dejó que aquel terminara de contar. Es que fijate Tigre que, a mi me dá entrada la Estela pero, como siempre sale con sus dos primas, necesito dos aleros para que me hagan barra y pues, yo pensé que vos y El Monsiour talvés quieran, fijate que, como ellas son de San Vicente dicen que son bien amigas de los Hermanos Flores y que, como estos van a tocar en Quezaltepeque este sábado, ellas quieren ir, que dicen?, se animan?, vamos?, este...yo digo que si! (respondí yo) pero, al Tigre, no creo que le dé permiso la profesora! (todos! -menos El Tigre- nos pusimos a reir), ¡ achis, como que ella me mandara, @%@#$*^%$@! (dijo aquel bien decidido!), vamos (dijo, bien convencido), pero antes, tenemos que conocerlas (continuó), no vaya a ser que sean unos “sapitos”..... No jodás Tigre, vieras que bonitas están (le respondió Edwin), y si querés, vamos ahorita a la escuela adonde están con la Estela quién está repasando para el acto de la semana cívica?, vamos pues! (dijo El Tigre) y nos encaminamos hacia allá. Llegamos y habían cerrado el portón de la escuela, desanimados, pensamos en quedarnos ahí en la acera esperando hasta que terminaran de ensayar y salieran pero, Picolino (que se nos había pegado) sugirió irnos a la vuelta de la manzana y saltarnos sobre el cerco, por la vía del tren, aceptamos la idea y nos fuímos por allá, solo que, al pasar por unas matas de Izote, cabalito atrás de la casa de don Manuel “Chonte”, oyimos un ruido que estremeció las matas y un “quejido” mero raro que (sinceramente -a mi- me puso los pelos de punta) y nos dejó tiezos a todos, no nos movimos por algunos interminables segundos, mientras yo sentía un leve pero penetrante escalofrío, que se me regaba por todo el cuerpo pues, al tratar de detectar lo que causaba aquella pequeña conmoción, solo logramos ver un bulto negro que agazapado se debatía entre las matas y zacatales de aquel lugar, lentamente ..... pudimos observar como, aquella masa negra que se confundía entre la obscuridad de la noche y las sombras de las matas de Izotes, repentinamente hizo un movimiento brusco y ..... aparentemente, se avalanzaba sobre nosotros... EL CADEJO!!!!! (gritó Picolino) y todos salimos zumbados gritando del miedo, El Tigre y Edwin agarraron recto sobre la lines del tren rumbo a la estación del tren, Picolino y yo, para el otro lado (de regreso), al llegar a la esquina de la tienda de don Serafín Portillo, ya estaban aquellos esperándonos y con una risa nerviosa, nos pusimos a hablar y comentar sobre lo espantoso que había sido aquello; como queríamos conocer a las muchachas, nos fuímos (con todo y el gran miedo) a sentarnos otra vez, a la acera de la escuela y esperar por ellas, hablando jayanadas y babosadas se pasaron como unos 15 ó 20 minutos hasta que llegó Ramiro “Zope” a preguntarnos si habíamos visto su tunca?, que, qué? (preguntamos todos al mismo tiempo), si hombre si han visto mi tunca?, es que, se sale del patio y se viene a comer los bejucos y matas por estos lados!, este... no, no la hemos visto Zope (le dije yo, pero...), bueno pues, ahí nos vemos! (y prosiguió en su búsqueda), ya nos habíamos concentrado en otras pláticas sobre el aliancita, sobre el baile del viernes en la tarde en la escuela de hembras, sobre el próximo torneo de “basketball” que Luis Menéndez estaba organizando, cuando, vimos venir a Ramiro halando con un lazo a su tremenda tunca negra, esta chillaba y pujaba con dolor pero aquel, casi arrastrándola, la traía y al pasar cerca de nosotros, nos dijo: esta hijelagranpeñadenanahuaza estaba zampada allá atrás de la casa de don Manuel “Chonte” enmedio de unas matas de izote bien tranquila!, siempre le gusta venirse para acá pero, hoy la voy a joder!
Nosotros, nos quedamos mirando a los ojos y sin decir nada...empezamos a ca....rcajearnos de la risa...uta! que miedosos somos verdad? (dijo Picolino), hasta una simple tunca nos asusta!, si hombre pero yo les dije que no corrieran (dijo El Tigre), si, yo también les dije cuando ví que era una tunca! (agregó Edwin), yo les dije: ya que son tan valientes, por que no se saltan el portón de entrada y se las arreglan con el guardián?... ma ve! Monsiour, saltate vos si querés (respondieron), entonces, me puse a reir a boca loca, verdad que solo son pajas, cab...alleros de la mesa redonda?, verdad que sentieron miedo?, así como yo?, si hombre Monsiour! pero, no hay que contarle a nadie oyiste?, es que es muy ahuevado que una triste tunca nos haya sacado caquiados!!!
Finalmente, las muchachas salieron y se hicieron las debidas “presentaciones” del caso, a mí, me tocó la que se llamaba Ligia, un poco chaparrita pero, de ambiente!, bien alegre y sin presumpciones, de cara redonda y con pelo liso corto, tenía 16 años me dijo!, yo para presumirle, le dije que tenía 18 (apenas iva a cumplir 15), nos encaminamos hacia la casa de la Estela, allá en el colonia Alida y, al pasar por la casa de la niña Romilia Turcios, oyimos un radio que anunciaba: “Las once del once, otra vieja!, peeeeero....buena! (era la estación “Radio 580 La Pantera de la Juventud!!!”) y enseguida, se escuchaba aquella linda canción que dice: “Me piden, que me aparte de tu lado, que deje, un momento de adorarte, mi amor, no se extingue facilmente y no quiero de mi mente separarte, si vagas por el mundo sola y triste, acuerdate de mi por un momento, nunca olvides que en el mundo existe un hombre que te ama y te idolatra...eternamente!!!”, uta Chepito!, si hasta hoy -miles de años después-, aún retimbran esas bellas tonadas en mis oídos y en mi memoria, como recordatorio y prueba de una época bella, tierna y ufana, pero también, lejos y pasada yá.....
Hay te voy a contar otro día lo que sigue oyiste?, es que ahora tengo que ir a rajar unos trozos de clavel que tenemos ahí en el patio.
Eso sí, no te olvidés hermano, de sentirte muy orgulloso de saberte “salvaguanatrucha” pues eso, -aunque algunos quieran obviarlo- es un gran honor y una profunda satisfacción!!!
Salú,
El Monsiour.