Capítulo 36
Hola Chepetonio;
Y como has estado brother?, nosotros aquí, gracias a Dios, estamos bien. Fijate que ese sábado, ya eran como las 2 de la tarde y no había visto al Tigre para nada, había ido varias veces ya a su apartamento, a la casa de la profesora, al casino del pueblo, a la sorbetería, a la cancha de basketball, a la casa del Oriental, al parque y, neles man! Ya estaba yo pensando que aquel se le había olvidado que habíamos quedado que esa noche iríamos a Quezaltepeque, al baile que amenizaría la orquesta de Los Hermanos Flores, incluso aquellos (la Estela, sus primas y Edwin) se habían ido ya -desde la mañana- y yo pues, estaba bien afligido, pensando que ya no iría a ese baile. En eso estaba cuando, allá por la calle del rastro, ví aparecer al mentado Tigre, montado en su flamante bicicleta roja!!! Uta Tigre, ¿Y esta? (le pregunté), ¡Es mía Monsiour!, ¿te acordás que te conté que me la compró mi papá?...este si, pero, yo pensé que era paja tuya!, Ja! pues yá ves que no!, esta mañana me levanté temprano y me fuí a traerla. Mirá Tigre y siempre vamos a ir?, si hombre!, si por eso vengo, ¿y vos ya estás listo?, si man (le respondí), bueno, dejemos mi bicicleta en tu casa y nos vamos en tren, oyiste?, ¿en tren?, si hombre!, el tren pasa a las 3 y esteremos llegando allá por el Sitio del Niño como a las 4, desde adonde podemos tomar una camioneta o pedir “raid”...vámonos! Llegamos un poco entrada la noche a Quezaltepeque, resulta que en el tren nos dijeron que nos saldría mejor irnos hasta Nejapa y tomar una camioneta de ahí pues, de El Sitio del Niño, no había forma de llegar a Quezaltepeque, a menos que de pura suerte pasara un camión o “pickup”. Al arribar a Quezaltepeque, nos pusimos inmediatamente a buscar la casa mi tía Toña, esta era una tía que yo había visto solamente una vez (durante el velorio y entierro de otra tía, allá en mi pueblo), y quién yo asumía era mi tía, al ser prima de mi abuelo, así, preguntando a cuanta gente podíamos, dimos con la casa, la que también era farmacia. Entramos con alguna cautela al lugar y al presentarme, le llegé con la gran paja a mi tía que mi abuelito me había mandado expresamente a saludarla, (con el tiempo, descubrí que era prima de mi abuelita!!!) ella bien atenta, nos invitó a que pasaramos y como llegamos a tiempo de cenar...también le metimos al diente! En casa de mi tía estaba un primo más o menos de la misma edad que nosotros, este muchachón era el último de los nietos de ellos y -a juzgar por las atenciones- el más querido!, se llamaba Nelson y con quién nos hicimos amigos bien rapidamente. Le contamos la razón por la que andabamos en ese lugar y, aprovechó para pedirle permiso a sus abuelitos para que le dejaran ir al baile con nosotros. Se lo concedieron y como a eso de las 8 y media, salimos hacia el lugar del baile, llamado C.C.Q., a buscar a Edwin y las muchachas. Cabal ahí estaban!, solo que, ni nos voltearon a ver! Edwin se nos acercó bien contento y nos pidió que nos alejaramos de ellas, lo que pasa es que, estas andan detrás de unos batos de la orquesta y ahora se hacen las importantes! (dijo aquel, un poco indignado). Uta que ahuevada! (dijo El Tigre), y pensar que por ellas venimos! Pero eso no es problema (dijo Nelson), yo tengo muchas amigas y les puedo presentar algunas, no se ahueven!, vamos a la casa de mi cipota? (nos invitó). Fuimos y conocimos a la novia de Nelson, se llamaba Esmeralda y nos contó que estudiaba en el Nuevo Liceo Centroamericano y que, en la casa de su amiga Gloria, estaban dos compañeras de ella que habían llegado desde San Salvador para el baile, ya estamos completos dijo Nelson! Total Chepito que, en ese lugar llamado C.C.Q., esa hermosa noche de verano, la pasamos de maravillas, bailando, platicando y gozando de la vida, nos caímos bien todos, a tal grado que, decidimos ir al día siguiente a bañarnos a La Toma. Como a eso de las 11 de la mañana del siguiente día, estabamos yá, refrescándonos y jodiendo de lo lindo en ese paradisíaco lugar de nuestro terruño querido, bien presente tengo la imagen de Edwin con su cara bien “cherche” de lo ahuevado, al sentir que la calzoneta que le había prestado Nelson, se la había zafado entre sus piernas, quedando totalmente “chulón” por unos instantes, hasta que la logró alcanzar. Los demás, nos ca...íamos de la risa y eso creo, jamás se le olvidó a Edwin, yo creo que se lo llevó consigo hasta algunos años después, cuando su vida fué cegada por unos imbeciles que se auto-llamaban: defensores de la soberanía; descansa en paz, querido amigo! Regresamos al pueblo esa misma tarde del domingo, el único que había logrado algo era (cuando, no?) El Tigre quien, se había comprometido con una de las amigas de Esmeralda, para verse después, esta cipota se llamaba Ada y era de Santa Elena, Usulután, según El Tigre, habían quedado en verse en San Salvador (ella estaba pupilada en una casa en la Miramonte) y además se escribirían! En el pueblo andaba la bulla ya que nosotros habiamos hecho un gran relajo en el baile, decían que hasta una orgía habiamos hecho en La Toma, es que, allá en el C.C.Q., vimos a varios batos del pueblo que, por no ser amigos de nosotros, se enojaron al vernos bien tranquilos con las cipotas estas y lo peor era que, le habían llegado con el cuento a la profesora quién mandó a una de sus sobrinas a buscar al Tigre. Aquel inocente de todo, se fué bien contento a la casa de su novia, al llegar (me contó, después), se encontró con un rimero de libros y cuadernos sobre el suelo, arrinconados en una esquina y, la mamá de la profesora diciéndole: “Dice mi hija que agarre sus libros y que ya no vuelva a venir”, ¿que, que?, ¿Pero que es lo que pasa? (preguntó aquel), NO SE!, ni me importa, váyase! (dijo ella bien secamente). Dice mi amigo que sintió un bolado bien feo pero, agarró sus libros y se fué para su apartamento. Fijate Monsiour que, al día siguiente me fuí para San Salvador a buscar a la Ada y, nos fuimos a dar una vuelta al Parque Infantil (me confió el Tigre), sentí una gran liberación y pensé dedicarme totalmente para la Ada, te lo digo sinceramente (me confesaba), así las cosas, decidí irme para mi casa en la Escalón, contándole a mi papá que deseaba estar unos días a solas y, el entendió y me dió permiso. Todas las tardes me iva a esperar a la Ada, a la salida del colegio y nos ivamos a dar alguna vuelta por ahí, a veces ivamos al cine, a un parque, a comer algo o simplemente a caminar a Metrocentro. Vos sabés Monsiour que a mí me gusta mucho la canción “Sealed With a Kiss” de Bobby Vinton, verdad?, pero sabés por que? (me preguntó, una tarde), no Tigre no sé por que (le respondí), lo que pasa es que, una tarde caminando por la calle Arce, decidimos ir a la Kismet, ahí alguién estaba comprando ese disco y pidió que lo pusieran en los parlantes del lugar, la Ada se puso a “tatarear” junto a la música y agarrando mi mano, entrelazó sus dedos entre los míos y me dijo: “Mirá Tigre, esa es mi canción preferida, quiero que sea nuestra canción y, cuando la escuchés, sin importar adonde estés, ni con quién estés, quiero que te acordés de mí.....yo voy a hacer lo mismo, jurémoslo!”. En la navidad de ese año, le compré ese “casette” y es el regalo que le llevé a su casa, cuando fuimos, te acordás Monsiour? (me preguntó) Si Tigre, me acuerdo, como podría olvidárseme la gran mojada que nos dimos? (le respondí), sobre esto te contaré después oyiste Chepito?, por el momento, quiero reiterarte mi cariño, extensivo a los tuyos. Por favor esforzate, día a día en ser feliz y no te olvidés de sentirte muy orgulloso de saberte salvaguanatrucha pues, eso es una gran honor!!! Abrazos a los cipotes, besitos a tu “baby”, saludos a la Dinorita.
Salú,
El Monsiour.
Orgulloso Miembro de UNISAL.