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Capítulo XXXVII

Capítulo 37



Que pasó mentado Cheperico?

Púchica papá, esta vez, estoy más contento de escribirte, la razón brother, es que, han habido algunas cosas que me han despertado mucho más el orgullo de saberme “salvaguanatrucha”, de ellas, te hablaré aparte, por el momento, dejame que te siga contando sobre aquel, es decir sobre nuestro amigo El Tigre. Como se quedó por varios días en San Salvador, no supe mucho de él pero, una noche llegó a mi casa la profesora para preguntarme si sabía cuando aquel regresaría al pueblo. La razón -creo yo-, era por que se acercaban las fiestas patronales y ella, pues, estaba (igual que la mayoría de gente del pueblo) esperando esas festividades que se dán, solo una vez por año. Le respondí que no sabía!, ella me preguntó -entonces- si no tenía pensado ir a visitarle pronto. Respondí con un: no!, no creo!, es que, como se acerca el final del año escolar, tengo que ponerme a estudiar!. Ella insistió con un: Mire Monsiour y si yo le doy para el pasaje, no me haría el favor de llevarle un recado?, la insistencia de ella, me hizo comprender que tenía urgencia de “comunicarse” con mi amigo y yo, como todo buen “Celestino”, atiné a interrogarle: bueno señorita Moraga, y que no fué usted quién lo mandó al carajo, pues?, Si!, Monsiour pero, una hace cosas de las que después se arrepiente, yo de verdad, estoy enamorada de él y si lo traté así, fué por que mi mamá estuvo jode que jode, diciéndome que él es muy poca cosa para mí y además, por ser muy joven, era muy inmaduro y por eso se comportaba así conmigo -sin respeto y burlándose- poniéndome otras, hasta en mi propia cara!!!, ante esto, no tuve de otra que, hacerle caso a ella y por eso, hice lo que hice..., pero, la verdad es que yo lo quiero mucho!, por favor Monsiour, llévele esta carta...si? Opté por aceptar y al día siguiente, salí rumbo a a la capital del país más bello sobre la faz de la tierra. Tomé una de las “Guevara Express” y en la parada del cantón Lourdes, se montó una mamacita bien bonita; como no habían asientos, me levanté del mío y se lo ofrecí a ella, aceptó con una bella sonrisa, diciéndome que le diera mis cuadernos para llevarlos en sus piernas (es que, había hecho como que iva a estudiar, para que mis abuelitos, no se dieran cuenta), así lo hice y con un gran cuidado y atención, ella abrió uno de ellos y empezó a fojearlo y a leer algunas de las cosas que tenía escrito en él. Al llegar a Santa Tecla, me indicó que se bajaría pronto y me regresó mis cuadernos, le respondí que yo también me bajaría y así lo hice (justo en la misma parada en la que se bajó ella), empezamos a platicar mientras esperabamos un “microbus” de las 101, resultó que ella se llamaba Olga y estudiaba séptimo grado en el “Bertrand Russell”, la verdad -me dijo- es que no tengo nada de ganas de ir al colegio! y “tu” en que colegio estudias? (me preguntó), este..., este... (de repente me acordé que mi tío era profesor del Externado San José), ah... soy perico (le respondí!), en ese momento no había reparado que el uniforme era exactamente igual al del “Tercer Ciclo” de mi pueblo, es decir, por eso, ella me creyó y me confió que le “caía bien” ese instituto y que, los del Liceo le “caían mal” por creídos! Total que, al estar adentro del microbús, acordamos no ir a clases, vamos a ver una película a beneficio del “Colegio Matías Delgado? (me preguntó), esta bien, vamos (le respondí) y adonde la dan? (pregunté); en el Apolo! (fué su respuesta). Fuimos al Hardie’s (a la par del almacén “La Moda Parisiense”, te acordás Chepito?) a comer algo y esperar que se llegara la hora de la película, después de eso, nos fuimos al Apolo, al llegar, habían docenas de jovenes de varios colegios e institutos, la película era “La Gran Comilona” con Peter Sellers y al encontrarse con algunas amigas, Olga me presentó como un estudiante del “Externado”, todos nos metimos al cine y, en lugar de ver la película, nos pusimos a estar jodiendo a las diferentes “parejas” que se habían formado en lo obscuro de la sala. Al salir del cine, invité a Olga a ir a visitar a un amigo. Y adonde vive? (me preguntó). Con gran tranquilidad y “parándome el cuello”, le respondí suavemente...en la Escalón! Ella aceptó, con la condición que fueramos primero a comprar un rollo de alambre del fino, al almacén “Casa Castro”, es que, mi papá lo ocupa en el colmenar que tiene en el valle de Zapotitán (me contó ella), fuimos a hacer el mandado y como a eso de la 1 de la tarde, estábamos tocando el timbre de la casa del embajador, salió una de las ‘muchachas” quién nos hizo pasar a la sala y se fué a llamar al Tigre. Aquel salió en una “bata” de dormir color ocre obscuro y con pantuflas del mismo color, al verme... me gritó desde la parte de arriba de la escalera: “Hey ...gran Monsiour... que ondas papá???”, volteando a ver a Olga, comentó: ¿Y esa linda muñeca, es tu novia, man?, afortunadamente (a propósito, creo) mi amigo no dió tiempo para ninguna respuesta pues, inmediatamente, se dejó caer volando sobre el pasamanos de la escalera gritando: “agárrenme que soy ladrón....!!!!”, nos pusimos a reir de la ocurrencia y, él nos invitó a irnos para el patio, cerca de la piscina. Le entregé la carta a mi amigo y este, se me quedó viendo a los ojos, preguntándome quién era el remitente. Es la profesora! (le respondí), ante mi respuesta, mi amigo, empezó a romper el sobre, hasta convertirlo en diminutos pedacitos y echándolo en la basura dijo: “no me dió nisiquiera la oportunidad de defenderme y ahora, de seguro, busca que le dé mis agradecimientos por todo lo que me ha enseñado, todo es intención de humillarme, Monsiour! que se olvide, yo no soy ningún juguete (terminó de decir). Como a eso de las 4 y media, empezamos a despedirnos de mi amigo, ante nuestra curiosidad, Olga nos tendió la invitación a visitar un fín de semana el colmenar de su papá y, nosotros aceptamos gustozos. Al llegar al cantón Lourdes, insistí en acompañarla hasta su casa pero ella (muy vivamente) me replicó, No por que, mis papás pueden sospechar, mejor ven el sabado ahí por el restaurante “El Mondongo Internacional” a las 2 de la tarde y nos vemos ahí!, acepté y muy alegre seguí en la caminoneta hasta mi pueblo. En mi casa me esperaba mi abuelo bien bravo, verdad que no fuiste a la escuela ahora? (me interrogó), no papá! (respondí decididamente), es que, la profesora del Tigre, me pidió que le hiciera un favor (continué), si! (me intenrrumpió él), lo sé, por que ella misma vino a dejarte dicho que al nomás regresar al pueblo, que vayás a la casa de ella, hijo!, está bien iré después de comer. No!, mejor andá ahora y vés de una vez que es lo que quiere. Acepté hacerlo y me encaminé a la casa de la señorita Moraga. Al llegar, pude comprobar un ambiente sombrío en esa casa, toqué varias veces en la puerta que estaba abierta y fué hasta después de algunos minutos que finalmente salió una hermana de la profesora, con los ojos llorosos y señas visibles de pena y dolor. Hola Monsiour que desea? (preguntó ella), bueno busco a su hermana, la profesora (respondí), no ella no puede salir ahora (replicó), es que, está enferma y no la quiero despertar...., mejor venga mañana! Me retiré del lugar y no había caminado nisiquiera media cuadra cuando me alcanzó la Clotilde Orozco, para contarme -bien burlonamente- que esa tarde se habían “agarrado” a decirse cosas, la “profesorita...esa”, con su nana y que, a la vieja, de la gran cólera, hasta se había hecho como que le dió un ataque, vieras que chistoso estuvo Monsiour! (continuaba ella), si poco faltó para que se agarraran del pelo entre las dos, es que, esa vieja es bien ridícula, mirá como se pone a querer mandar a su hija?, si ella ya es una mujer hecha y derecha!!!, vieras como me alegro que El Tigre, se haya “zafado” de ese “bonche”, vos -como amigo de él- decile que se olvide de la profesora, él bien facilmente puede conseguirse a cualquier muchacha que quiera, de la misma edad de él!!! Me regresé a mi casa muy confundido, en realidad, no comprendía que era lo que estaba pasando, al estar en la cama, el recuerdo de la cara angelical de Olga, me ayudó a sobrellevar los momentos de incertidumbre que ese día había experimentado y me hizo también, querer esperar el próximo día con alegría, esperanza y deseos de vivir..... Bueno Chepe Toño, hasta aquí llegaré ahora oyiste?, por favor saludame a tu familia con un cálido abrazo.

Salú,

El Monsiour.

Orgulloso Miembro de UNISAL

Salú,

El Monsiour.


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