Capítulo 40
Hola Chepisque!:
Desde hace rato que no te escribía verdad?, la razón brother es que, me he visto envuelto en otros "proyectos" por ahí, con los que busco continuar con mi intención de dar a conocer todo lo bello de las costumbres nuestras; de estos "proyectos" te darás cuenta más adelante, por el momento, recibí un fuerte abrazo fraternal y mi sincero deseo de bonanza y salud para vos y los tuyos. Fijate que un sábado, El Tigre llegó al pueblo e inmediatamente fué a visitarnos. Luciendo un bonito pantalón de corduroy color café quemado y camisa pegada al cuerpo, color amarillo tierno, aquel se mostraba un poco preocupado, salimos al patio de la casa, al estar platicando sobre las cosas corrientes, le solté la pregunta frontal y directa: Mirá Tigre, ¿Y a vos que te pasa?, este... nada (replicó), como que nada, si a leguas se te nota que tenés una preocupación, contame hombre!...este... mirá Monsiour, fijate que lo que pasa es que mi papá, quiere que me vaya unos tres meses para los Estamos Sumidos, a la casa de su hermana, para que aprenda un poco más de Inglés!, uta mano, eso está bueno (le dije yo), Si! -continúo aquel- el problema es que, voy a tener que dejar sola a la Ada. Bueno, si de verdad te quiere, ella te deberá esperar!, platicando estábamos cuando llegó Chamba "Mico" a preguntarnos si queríamos ir a Apastepeque, con el conjunto del pueblo, pues aquellos habían sido contratados para ir a tocar en un baile a ese lugar cercano a San Vicente y, el papá de Chamba los llevaría en su microbús! Yo si voy! (dije rapidamente), bueno yo tendría que ir a mi casa primero, a pedirle permiso a mi papá y a cambiarme ropa, dijo El Tigre. ¿Y a que hora se van a ir? (preguntó), el baile vá a empezar a las 9 (respondió Chamba) y dice mi papá que llegamos en una hora y media, asiesque, saldríamos como a las 4, para ir a cenar allá y para que los del conjunto tengan suficiente tiempo de arreglar el escenario y afinar los instrumentos, que dicen?, púchica (dijo reflexivamente El Tigre), me tendría que regresar ahora mismo a mi casa, para tener tiempo de pedir permiso y cambiarme... bueno, está bien pero, me podrían ir a recoger a mi casa?, no creo (dijo Chamba) pero, por que no te vás para la parada del urbano, ahí por el monumento al Salvador del Mundo, cabal enfrente de la gasolinera Texaco? Si, está bien, ahí voy a estar como a las 4 y media. Mi hermanito se despidió de nosotros, sin terminar de contarme su aflicción referente a su viaje a los Estamos Sumidos, pero no hay problema (pensé), seguramente me lo vá a contar allá en Apastepeque o mañana cuando regresemos al pueblo. Cabal como 10 para las 3, estaba Chamba en mi casa para que nos fueramos a la casa del dueño del conjunto. Salimos del pueblo, pasadas las 4, el clima era acogedor, bastante fresco y con algunas corrientes de aire; el sol, aprestándose a descansar después de su faena del día, daba los penúltimos fulgores de luz que, graciosamente se posaban sobre las espigas de los cañaverales en la cercanía de mi pueblo, ofreciéndoles -todavía- a los cultivos de maíz, frijol, sandía, coliflor, lechuga y otros, la oportunidad de seguir enriqueciéndose de proteínas, mediante el proceso de fototropismo, de igual manera, al empezar nuestra cuesta hacia arriba, en las vueltas de Colón, camino a Santa Tecla, las copas de los árboles de conacaste y pepeto (hasta los guarumos!) -sirvientes de protección a los intrañables cafetales- se embriagaban de esa luz rica y revitalizante, para continuar con su labor tan noble! El bullicio de la gran ciudad cobró vigencia a partir del centro de Santa Tecla; pasando por la Iglesia de Guadalupe, donde, la frescura (que en este lugar se asentaba más, debido a los grandes terrenos cubiertos de vegetación que en ese entonces existían) se transformaba en una rica y espesa capa mágica y exuberante que siempre me hacía regocijar mi endeble cuerpecito juvenil (debido, creo, a lo que me parecía era tan maravilloso y casi inalcanzable de la vida moderna, con esa alta velocidad y al estar tan llena de luces y sonidos). Al pasar por el monumento al Salvador del Mundo, don Chamba le bajó velocidad al microbús, para darnos oportunidad de localizar al Tigre, pasamos bien despacito por la parada de buses, cerca a la gasolinera y aquel no estaba!, que dicen, ¿nos vamos? (preguntó don Chamba), no papá, mejor dé otra vuelta (le repondió Chamba "Mico"), así, el señor se dió una vuelta, allá casi cerca de la colonia Flor Blanca y nos regresamos; cabal detrás de una camioneta de la ruta 29 (aquellas Mercedes Benz, te acordás Chepito?), estaba El Tigre, con unas bolsas en las manos... eran unas bolsas con comida de McDonald's que aquel, había comprado para nosotros!!! Uta Chepisque, vieras que contentos se pusieron todos (nos pusimos!) al saborear los "grandes Macs" que, para nosotros eran una novedad en esas épocas. Después de nuestro recorrido, que nos había llevado a través de la capital y de los vecindarios, incluyendo Soyapango e Ilopango (incluyendo, por supuesto, el Aeropuerto Internacional) y, San Martín, San Rafael Cedros, Cojutepeque (adonde don Chamba, se "zambutió" unas tortillas con chorizos) y otros poblados de la tierra linda, llegamos al desvío sobre la carretera panamericana, que nos conduciría a nuestro destino; arribamos a Apastepeque como a eso de las 6 y 25, el sol había cedido ante la presencia de la diosa de la noche. El lugar nos parecía muy apacible y mostraba una calma casi...desesperante (creo que esa impresión la teniamos después de haber pasado por la cosmopolita San Salvador,con todo y su bullicio), ayudaba también, la falta de luz (¿o sería la presencia de poquitas luces?). Como ya habiamos comido en el camino; El Tigre, Chamba "Mico" y yo, decidimos ir a conocer por los alrededores, emprendimos camino rumbo através de la plaza del pueblo, la que no presentaba mucha actividad, pasamos por la iglesia y, al cruzar una esquina y cambiarnos de andén (a causa de unos bolos que estaban fondiados), llegamos -accidentalmente- a una casa, la cual, estaba "rodeada" de muchas personas, al acercarnos, pudimos comprobar que se debía al hecho de estar un televisor, en la sala de esa casa (y de frente a la puerta y ventanas de la calle) encendido!; las personas (algunas de las cuales se "prendían" de los barrotes de los balcones de los ventanales), se entregaban de manera total y absoluta, al espectáculo que en blanco y negro, ofrecía el "gato" del 4. Una vez en el baile, pudimos comprobar que la belleza de nuestra mujeres, se engalana de manera substancial, con los movimientos rítmicos y candensiosos de las que pueden bailar, es que, en el momento cumbre de la fiesta (que era a beneficio del equipo de futbol de esa localidad el "Audaz"), había en ese lugar, por lo menos unas 3 docenas de bellas mujeres, cada una, compitiendo "tacitamente" contra todas las demás, en su afán de convertirse en la reina de esa noche, debido a ello, sacaban de su repertorio, todos los "pasos" que su energía, ímpetu, gracia e indomable deseo de ser reina, les emanaban, haciendo que aquello, se convirtiera en una emotiva competencia de la que, saldríamos gananciosos -indudablemente- los espectadores!, bien entrometidos en eso estabamos, cuando, de manera súbita, se nos apareció... la Rosita (la hermana de la Menchita!!!) y, con una actitud bastante hipócrita, empezó a darnos besos y abrazos de alegría (según ella) e invitándonos a bailar; ¿y que hacés aquí vos? (le preguntamos casi al instante), bueno pues, aquí vivo con mi esposo (respondió), ¿y adonde esta él? (preguntó Chamba), ah, anda trabajando!, pero, no pregunten tanto mejor vamos a bailar (contestó), mirá Rosita (dijo El Tigre), ¿por que no nos presentás algunas amigas?, así, bailamos todos!, ¡NO! (dijo, tajantemente), estas hijas de pu...eblo, me caen mal y no tengo muchas amigas, mejor ahí vean ustedes como le hacen... Chamba se puso a bailar con la Rosita, El Tigre se consigió unas amigas y nos pusimos a mover el bote. El baile terminó a las 2 de la madrugada, mientras hacían los "arreglos" del pago al conjunto; junto al Tigre, dispusimos acompañar a las muchachas con las que habíamos bailado, ellas vivían en las afueras del pueblo y...pues ni modo hermano, por ahí nos fuimos. Al nomás pasar por unos palos de morro, sentimos como en la oscurana de la noche, unas redes de lazo golpeaban nuestras cabezas y caras, al ser lanzadas hacia nuestras humanidades, desde las ramas de esos arboles; después de la confusión instantanea que sufrimos, nos dimos cuenta que se trataba de una redada de parte de la "patrulla" que, andaba reclutando!, dejaron ir a las muchachas (eran 4) y, al Tigre, a mí y otros 2 amigos que nos acompañaban, nos amarraron de nuestros dedos pulgares y nos llevaron a una calle polvorienta que conducía al pueblo, enfrente de una tiendita que con un foquito de unos "15 watts", alumbraba la puerta de entrada (adonde colgaba un rótulo de la cerveza "Regia", con el nombre de la tienda: "El Porvenir"); nos hicieron que nos sentaramos sobre unas lajas que estaban apiladas contra un muro de bahareque, para esperar al jefe (decían ellos). Después de unos 20 minutos (que nos parecieron 20 horas!), llegaron -enmedio de una gran polvazón- una docena y media de hombres montados a caballo, entre ellos, apareció ante nuestros ojos, el ..... COMANDANTE!!!, El Tigre, se levantó rapidamente y de manera muy frenética e impulsiva, empezó a gritar: "Ese hombre es un asesino!, es un criminal!, agárrenlo!, métanlo preso!!!". El comandante, ya no se bajó de su caballo y ordenó que nos taparan los ojos y que nos llevaran de regreso. Como a eso de las 3 y 15 de la mañana, estábamos en el parquecito de ese lugar, listos para irnos de regreso a nuestro pueblo, llevando en nuestras mentes los recuerdos y memorias de esos momentos llenos de tensión, miedo y tembladera de canillas, sobre lo cual te seguiré contando más adelante, oyiste Chepitorio?, por el momento, permitime que desée que el Todopoderoso llene de paz, alegría y bonanza tu corazón y el de los tuyos y que, el sentimiento guanaco impregne tu espíritu de orgullo y satisfacción, al saberte un salvaguanatrucha cien por ciento calidá, dispuesto siempre a ayudar al hermano en desventaja y no tanto a hablar paja como los "políticos" y desubicados mentales quienes, al no hacer nada (ni dejar hacer a otros) buscan siempre excusas para disculparse y justificar así sus tremendas y profundas frustraciones..... El guanaco de verdad, siempre está (y estará) dispuesto a ayudar al hermano en necesidad!!!
Salú,
El Monsiour.