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Capítulo

Capítulo IX



Tremendo Chepeton; Como te iva contando, fijate que tan solo unos dias despues de esta buena noticia, nos volvimos a reunir todos los del grado (menos Paco “Suerte”, quien en su afan de “lucirse”, para satisfacer su egocentrismo y anhelo de importancia, estaba muy ocupado -sin escuchar a todos los demas, que eramos los que trabajariamos-, buscando mas permisos y mas papeles y mas reuniones y mas requisitos que cumplir y mas.....), todavia tengo bien claro, aquella tarde bajo aquel palo de morro, alla por la caseta del estadio, cuando a Chamba “Mico” se le ocurrio hacer un baile con la orquesta del pueblo, yo creo -dijo- que si platicamos con el dueño de la orquesta, don Miguel (uno de los hombres mas ricos de la zona), el nos puede hacer una rebaja!, rapidito, en ese momento formamos una comision que iria a platicar con este señor. Fuimos (junto a la niña Lety y, el acepto que solamente le pagaramos una tercera parte de lo que pudieramos recolectar de las entradas al baile, ademas de “prestarnos” una de sus casas, aquella en la esquina enfrente de la parte de atras de la iglesia te acordas?, si hombre!, la casona aquella de dos pisos, con la torre (como una atalaya) en la mera esquina, dominando las dos calles que se cruzaban con direccion hacia la casa de la niña Juana Torres (hacia el oriente), para la estacion del tren (hacia el poniente), hacia la colosal montaña que tanto visitamos en nuestras tardes de “capear” hacia el sur y con el norte ofreciendonos una vasta y fenomenal vista del horizonte guanaco, lleno del verdor de los montes y valles que en lo obscuro de los bellos atardeceres de nuestra tierra linda, se transformaba en un hermosisimo espectaculo de luces de los cantones, villas y poblados que contrastaban con el penetrante manto negro de la noche del pais mas lindo del mundo! Don Miguel, realmente se excedio en bondad con nosotros, es que, sabiendo lo rico que el era (y lo casi inaccesible de su persona), muchos dudamos de obtener todo lo que el nos dio, imaginate Chepito que, hasta llego al punto de dejar toda la servidumbre que el tenia en esa casa, la noche del baile, para que nos atendiera en lo que fuera necesario. Yo no se, si alguna vez vos entrastes a esta casona?, vieras que impresionante (hasta aterradora) experiencia era el estar adentro de esas gruesas paredes de bahareque y calicanto (igual que las construcciones de nuestro pasado precolombino), con el enmarcado “sonido” del silencio (sin querer repetir las liricas de aquella famosa cancion de Simon and Garfunkel), roto, algunas veces por el trinar de atrevidos pajarillos que se aventuraban a libar la dulcura de las mieles de las flores del patio o del traspatio, haciendo caso omiso del ladrar de los tres grandisimos “san bernardo” y de la escalofriante presencia de los dos “doberman” cola cuta y del temible “pitbull” junton a la dominante -y espeluznate- imagen de los tres “bulldog” que encadenados, cuidaban aquella fria y tetrica mansion. El dia del baile se llego, todos estabamos muy ansiosos y esperando que San Pedro nos ayudara un poquito, cerrando las llaves de la lluvia, con el caer de la tarde, tuvimos la certeza de que no lloveria, es que, el cielo estaba limpido y con el mejor azul de todo el mes, al empezar a tocar la orquesta, ya habia llegado una buena cantidad de personas pero, el ambiente no llegaba a calentar lo suficiente como para empezar a disfrutar viendo a los mas atrevidos bailarines del pueblo. El Tigre y yo, por ser de los mas entusiastas, emprendedores y cumplidores de nuestra palabra, estabamos en ese lugar desde muy temprano; poco a poco, empezaron a llegar los demas compañeros, asi, vimos llegar a Gil “Tarira” con su hermano “El Gato”, quien le habia pedido a don Efrain (el director de la orquesta) que le diera la oportunidad esa noche de cantar con la orquesta, casi enseguida llego el “Sapito” Nuñez junto a su tia, la aun señorita (pero con mas de treinta y cinco años), Emilia, quien no se perdia oportunidad para ver si agarraba algun pelon, por ahi; juntos llegaron Rene “Tequila” con su hermano “Batman” y Paco “Suerte” (el unico que estrenaba -esa noche- ropa y unos zapatos, de aquellos del estilo que se conocian como “Beatle”), asi, y mucho antes de que se llegaran las diez de la noche, aquel gran salon de baile de esta casona fria y callada, de repente presentaba una promesa de noche agradable, divertida e inolvidable, en efecto, al regresar al cuarto este; junto a Amilcar “Cara Triste”, de traer unas “manzanita tropical”, me encuentro con que El Tigre ofrecia en la pista de baile un espectaculo digno de admirar y aplaudir...por la destreza de sus movimientos y, por la audacia y valor..... es que...bailaba nada menos que con la...niña Lety!!!, ellos ocupaban el espacio mas grande de la pista de baile y era, realmente llamativo el apreciar como este jovenzuelo, denotaba una certeza de movimientos en total armonia, con su agil y estilizado cuerpo que en algunas veces, se rozaba muy estrechamente y por demas picarescamente al de la niña Lety quien, con sus movimientos sensuales, deshinibidos y casi provocativos, parecia invitar al Tigre a ir por mas y mas cerca, cada vez!, esta hermosisisima hembra se habia cubierto su tierno cuerpo con un vestido largo color azul marino, con un corte al lado derecho que llegaba hasta arriba de la rodilla que dejaba entrever la maciza y muy torneada pierna que, dejaba a la imaginacion del mas consumado admirador de la belleza femenina, lo rico y exhuberante de la anatomia de ella, esto, parecio ser el impulso que muchas parejas bailadoras necesitaban, para lanzarse a la palestra y comenzo aquello a transformarse en una noche hermosa, alegre y divertida, El Tigre no dejaba de bailar, ya la niña Lety se habia retirado a uno de los otros salones, de seguro a descansar o por lo menos a respirar un poco de aire fresco., yo pasaba por ahi, cuando ella me llama; Monsiour, veni aqui!, fijate que acabo de irle a preguntar a don Manuel (el papa de Lito “Perol”) como va la cosa en la entrada! y que crees que me contesto? (sin darme tiempo) -ella continuo- que ya llevamos mas de trescientos colones, fijate!!! y en la cantina, quizas tenemos ya unos cuatro cientos cincuenta!!!, que te parece?, en eso estabamos cuando llego corriendo Neto “Cuche”...NIÑA LETY!, NIÑA LETY!, -gritaba desde la entrada- ahi la buscan unos señorones!, salimos del lugar (yo unos pasos atras de ella) y al llegar al cuarto principal, estaban unos cuatro señores vestidos en impecables trajes color obscuro y con gran presencia, de los que uno -al ver a la niña Lety- levanto su brazo derecho en señal de saludo y dibujando una sonrisa muy elegante, se acerco a nuestra profesora, se saludaron muy cortezmente y se presentaron a los demas, la niña Lety volteo a ver hacia todos lados y al localizarme cerca de ella me llamo, mira Monsiour me dijo, te presento al señor embajador de España y a sus acompañantes quienes nos brindan esta hermosa sorpresa al visitarnos!, uta Chepito, no se ni que diablos dije (es decir, no me acuerdo) solo atine a sugerir que el señor embajador bailara con la niña Lety y para sorpresa mia, ellos aceptaron solo que, ante la sorpresiva visita (o quizas debido a la clasica curiosidad pueblerina), todo el mundo se habia quedado como paralizado y hasta la orquesta habia dejado de tocar, despues de terminada la conmocion, empezo a sonar aquella linda cancion instrumental...”Brasil” y la cosa volvio a la normalidad. Note con curiosidad que, El Tigre fue mandado a llamar por la niña Lety. Cerca de la cantina, deparaban de unos tragos los invitados “especiales”, la niña Lety y El Tigre; el embajador llego -en un momento- a acariciar tiernamente al Tigre, tomandolo del brazo, lo aparto hacia una esquina del cuarto y por algunos minutos, se enfrascaron en una amena conversacion. Cuando el embajador y su grupo decidieron alejarse de la fiesta, caia un tremendo chaparron de agua que nos hizo temer que se fuera la luz y que nos arruinara la noche, y, asi fue!!!, unos minutos despues, un silencio profundo reino en todo el pueblo y ante las velitas y candelas que los sirvientes de la casa hicieron disponibles, se podian apreciar una que otra pareja, tomando ventaja de la ocacion para dedicarse a unos abrazos y caricias mas candentes!, a punto casi de cancelar todo, llego “Chuy” (el señor que cuidaba la casa) a ofrecer el motor de gasolina que don Miguel tenia en la bodega, los musicos (que ya se habian echado algunos “trancazos”) sugieron que se debia continuar con la fiesta y pues, en cuestion de unos diez o quince minutos...volvio a reinar la musica!!! El baile se termino como a las 1 ó 2 de la mañana, la niña Lety, nos mando para la casa y ella se quedo ahi junto a los padres de familia que nos estaban ayudando, para cerrar cuentas. Vayanse dijo y mañana (que queria decir el mismo dia domingo) nos vemos a las 2 de la tarde en el comedor de la niña Orbe. Al vernos ahi, El Tigre me conto que el embajador le habia estado dando consejos y palabras de aliento, “hasta me regalo cien colones y me dijo que, cuando tuviera algun problema que fuera a visitarlo a la embajada!” - me confio El Tigrito-. Estos cien colones, Chepito, fueron utilizados de la manera que jamas hubiera pensado, es decir, de la manera que cualquier otro niño de esa edad, ni se le hubiera ocurrido, fijate que El Tigre, se fue adonde don Chepe Montoya a pedirle que por favor fuera al camposanto del pueblo y que viera por cuanto le arraglaba el nicho a la niña Cande, su querida Mama; don Chepe -conciente de la situacion del Tigre (aun, sabiendo que ese trabajo era muy caro), arreglo el nicho bien bonito, fijate que hasta una leyenda le grabo que decia:

“Yace aqui, la Madre mas amorosa que el mundo vio, la que me dio vida y me cuido, la que, estando ya en la eternidad, aun me cuida y me sigue dando vida”.

El Tigre.

Salú Chepito, ahi seguimos despues,

El Monsiour.


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