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¡Tambien Hay Hombres!

Cipotada Chula:

Últimamente les he contado sobre algunas de las cosas que nuestras "bellas" exponentes de la "Tierra Linda" han realizado; ahora (y debido, creo a estar en el mes del padre y del maestro), me apresto a contarles una "babosadita" sobre un hombre. Es que, así como las hembritas nos hacen sentir muy orgullosos, también han habido (y hay) varones que con su conducta, han manifestado el carácter digno y noble, característico de nuestra gente, lo que me hace sentir que soy -realmente- bendecido al haber nacido "salvaguanatrucha" y que, debo contar casos como este para realzar el gran valor de ellos y para despertar el orgullo y amor hacia nuestra "Tierra Linda".

Joel era un joven amable, alegre, muy deportista y (como dicen en mi pueblo), de buena familia.

Su papá había sido alcalde varias veces, su mamá fue reina del pueblo y considerada una de las mujeres más hermosas en épocas anteriores. El era el menor de 4 hermanos (varones todos) y -según contaban las sirvientas de ellos- el que mas orgulloso hacía sentir a don Rodrigo (su papá), por sus cualidades deportivas e intelectuales, también era el que sostenía las mas caras esperanzas de don Rodrigo, de llegar a ser un hombre muy importante (decían).

Sus estudios los realizó en el Santa Cecilia de Santa Tecla y cuando estaba listo para la universidad, sorprendió a sus familiares, manifestándoles que quería ser profesor.

¿Profesor?, irrumpió don Rodrigo,

¡Si papá!, (dicen que respondió Joel),

Pero, esa no es una buena profesión, ¡yo quiero que seas abogado! (decía el papá),

Lo siento papá, pero ya inicié los trámites en la Normal Masferrer.

Según me contó una vez, la Nora (una de las sirvientas de esa familia), don Rodrigo se puso bien furioso que hasta amenazaba con sacarlo de la casa pero, como la niña Anita (la mamá), salió a la defensa de Joel, la cosa ya no pasó a más.

Joel cursó la carrera y se graduó de profesor. Con el tiempo, llegó a dar clase en el tercer ciclo del pueblo y aunque, no tuve la oportunidad de ser alumno suyo, si puedo asegurar que era muy querido por los cipotes que si estaban en sus clases. Es que, ¡el es bien chévere con nosotros!, me decía Juan "Pichel", fijate que a los que demostramos avances en las clases, nos invita a comer al restaurante "Italia", también para el torneo de fútbol, le regaló zapatos de tacos a los que no tenían pisto para comprarlos, a Miguel "Panza" le regaló una guitarra pues aquel tenía aspiraciones de convertirse en músico.

Así, con todas estas cosas sobre él, mi respeto y agradecimiento fueron inclinándose hacia su persona. Recuerdo también como, nos brindaba satisfacciones y alegrías con sus goles, fintas y bonitas jugadas de fútbol, en cada partido que en la soleadas y bellas tardes de los Domingos que el equipo del pueblo jugaba en la polvosa cancha del lugar.

Los papás de Joel, ya habían determinado con quien se casaría él. Era una joven hermosa de nombre Rosa del Carmen, hija de don Luis y doña Rosa, una de las familias mas ricas de por esos lados. Se conocían desde siempre es que, ambas familias se rozaban continuamente en reuniones sociales, ágapes y otras carambadas por el estilo. Eran novios desde los 14 ó15 años y frecuentemente, se les veía juntos en los cines, bailes u otras actividades del pueblo, asiesque, la boda entre ellos, parecía inminente y suponía ser solo cuestión de tiempo.

Un día, hubo una atoleada de parte del tercer ciclo del pueblo, dicen que estuvo bien "arrechita", llegó mucha gente y bailaron hasta bien entrada la tarde. Para llevar los peroles, mesas, sillas y demás cosas de regreso, Joel ofreció su "Jeep". Según me contó la Chayo "Petaca", cuando Joel llegó a la casa de la señora que había hecho el atole, conoció a Dulce, sobrina de la niña Crucita, quien había llegado recientemente al pueblo, pues, en el lugar adonde ella vivía, no había trabajo. Parece que desde que se cruzaron sus miradas, floreció el interés por conocerse mas, es que, ya Joel no quería irse, a pesar de ser ya bien noche y se pusieron a platicar y platicar, es decir, era evidente que Cupido había flechado a estos dos.

Con diferentes excusas y pretextos, Joel se acercaba al cuartito de la niña Crucita, para ver y platicar con Dulce, con el correr de los días, se fue acrecentando el chambre que ya eran novios y (por ser ella de cuna humilde) decían que hasta ya se habían "acostado". Cuando esto llegó a oídos de don Luis, dicen que echando chispas se fue a la casa de don Rodrigo a reclamarle por la humillación que su hija estaba sufriendo, a causa de esos rumores y para exigir de una vez por todas, que determinaran la fecha de la boda. Don Rogelio accedió y amenazando a Joel, le ordenó que de tajo, dejara de ver a esa…¡peperecha!

Joel respondió que ya era un hombre adulto y que, haría lo que el quisiera.

¿¡Ah sí!?, entonces quiere decir que no te vas a casar con Rosita del Carmen, ¿pues?

Papá la verdad es que, no sé, yo ahora comprendo que a ella, nunca la he verdaderamente querido, creo que solo he estado acostumbrado de ella.

¡No seas bobo hijo! -gritaba don Rogelio- a vos esas gentuzas te han metido esas cosas en la cabeza, por que quieren joderte.

No papá, con Dulce he conocido -finalmente- el amor, la sinceridad, humildad y honradez…

¡Si, como no! (le interrumpió don Rodrigo), si lo único que quieren es arrimarse a mi pisto.

Bueno papá, yo le repito que no pienso en casarme con Rosa del Carmen…

Pues entonces, prepárate para irte de esta casa y para no recibir nada de mi, es mas, cuando me muera, no te voy a dejar ni cinco en mi testamento, ¡por mal hijo!, ¡desagradecido!, ya vas a ver, como te vas a arrepentir cuando te des cuenta lo corriente y vulgar que son esas gentuzas…

Joel se fue de su casa y alquiló un pequeño apartamento. El noviazgo con Dulce se hizo público pues, salían a todas partes, ella le acompañaba a todos los lugares adonde el jugaba con el equipo del pueblo. La Rosa del Carmen, se casó con un primo de ella y se mudaron para San Salvador.

Unos meses después, en una ceremonia bien sencilla, Joel se casaba con Dulce, fue por lo civil primero pero, a la semana siguiente, fue la boda por la iglesia. Fue en otro pueblo pues el cura de mi pueblo no quiso celebrar la misa (dicen que por "pagos" de don Rodrigo). Llegamos muchos amigos y conocidos de ellos, Dulce se veía feliz y radiante, Joel lucía sobrio y orgulloso, ¡se veían muy bien como pareja!

Vinieron los hijos, el primero fue Rodrigo, después Anita, cuando la menor tenía 5 años, la casa de ellos fue tiroteada por los "Escuadrones de la Muerte" que, querían dejar en claro que no "concordaban" con los esfuerzos de Joel de educar al pueblo, ni con sus intenciones de despertar en los mas humildes, el derecho a ser tratados como seres iguales. De madrugada, tuvo que salir huyendo, me contó que solo agarró unas 4 mudadas, las puso en un valijín y emprendió camino hacia los Estamos Sumidos. Como traía unos cuantos centavos, no tuve muchos inconvenientes con los chapines y mejicanos y en cuestión de 6 días, ya había llegado a Tijuana. Pasé la línea a los 2 días y ya una vez instalado en San Francisco, dispuse traerme a mi familia.

Fijate Monsiour que, Dulce no quería venirse, es que…estaba embarazada otra vez pero, por mi soledad y mas que todo por mi amor hacia ellos, insistí mucho, hasta que ella accedió. Me llamó por teléfono para decirme que saldrían pronto. Salieron un Lunes en la mañana, yo esperaría noticias en unos 10 días, pasaron 15 días y nada, mas de 20 días y nada, Una noche, una terrible pesadilla me despertó, vi al reloj, eran las 2 y 10 minutos de la madrugada, yo sudaba a chorros y un fuerte presentimiento me embargó, ya no pude dormir y pretendí hacer de mi día, un rutinario mas pero, ¡no podía!, algo me hacía sentir mal… ¡era la gran desgracia que se me vendría encima! En la tarde del día siguiente, recibí una llamada de teléfono, de parte del "coyote" que traía a mi familia…¡fue espantoso Monsiour!, realmente, algo que no deseo para nadie, fijate que me empezó a contar que…el vehículo en que venían sufrió un accidente, se volcó a gran velocidad y…¡¡¡mi esposa había resultado muerta al salirse del carro e impactarse la cabeza contra unas piedras!!!

Su cadáver había sido regresado a la "Tierra Linda" y mis hijos estaban en Tijuana, asiesque, como no podía regresar al pueblo (por miedo a que me matara la guardia), opté por suplicarle a un amigo que me fuera a traer a mis hijitos y decidí esperar que la cosa se calmara, para ir a darle cristiana sepultura a mi esposa.

Amo a mi esposa, como la amé desde el primer día, mis hijitos son la continuación de ese amor y la fuente de luz y esperanza que me hace seguir adelante…yo, ya no volví a casarme, ni me casaré me dedico totalmente a mis hijos…

Sus palabras se fueron cortando, hasta que un manantial de lagrimas brotó de sus ojos y el llanto quebrado de su pecho, me contaba de su dolor, de su agonía, de su tragedia. Yo profundamente emocionado por el relato que aunque ya sabía por parte de otras personas, ahora que lo escuchaba de boca de Joel mismo, me hacía comprender no solo la magnitud de su dolor, si no que también su tremendo temple su gran sentido de conciencia, su buen corazón y el imperecedero amor hacia la vida, a pesar de sus propios dolores y sufrimientos. Le abracé fuertemente y le confié mi respeto y admiración hacia él, le prometí además, rogar al Todopoderoso para que tuviera en su seno a su amada Dulce. El esbozó un pequeña sonrisa y con un…¡gracias Monsiour!, se despidió de mi y se alejó.

Quedé absorto por varios minutos, comprendiendo y asimilando la gran muestra de valor y amor que Joel me estaba dando, acordé contarles esta experiencia, para mostrar -una vez mas- lo especial que nuestra gente es.

Hermanitos "salvaguanatruchas", nunca dejen de sentirse orgullosos de su origen, ni dejen que nuestros valores se pierdan en las gavetas de la modernidad y de lo absurdo, y sobre todo NUNCA permitan que no se nos reconozca como lo que somos… ¡UN GRAN PUEBLO, ORGULLOSO DE SUS COSTUMBRES Y DE NOBLES PRINCIPIOS!

Salú,

El Monsiour.

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